Antes de convertirse en el principal promotor de una reforma laboral orientada a reducir indemnizaciones y desincentivar la litigiosidad contra empresas, Javier Milei protagonizó un episodio de su vida profesional que con el tiempo volvió a instalarse en la discusión pública. Se trata de un conflicto judicial con un antiguo empleador que, de acuerdo con su propio testimonio, le permitió sostenerse económicamente durante varios años sin empleo formal. El hecho fue relatado por el mandatario en su libro autobiográfico "El camino del libertario", publicado en 2022.
En esa obra, Milei cuenta que tras regresar de un período de descanso se encontró con un intento de modificación salarial y condiciones laborales que consideró inadmisibles dentro de una relación que, según su versión, no estaba correctamente registrada. Frente a esa situación decidió iniciar acciones legales por irregularidades contractuales. En esa época le fue posible porque estaban vigentes los artículos de la ley 24.013 que castigabajn con multas al empleador que no tuviera a sus empleados correctamente registrados. El resultado fue un fallo favorable y el cobro de una indemnización que, siempre según su relato, le permitió atravesar una etapa de repliegue personal y reorganización profesional.

Con esos recursos, afirmó haber llevado una vida austera durante cerca de cuatro años sin desempeñar trabajos formales, período que dedicó al estudio, la redefinición de su carrera y cuestiones personales. Ese tramo de su biografía se ubica entre fines de los años noventa y los primeros años de la década del 2000, mucho antes de su salto a la exposición mediática y política. El propio Milei volvió sobre ese recuerdo en entrevistas posteriores, donde lo describió como un momento complejo pero también como una instancia de autonomía financiera que le permitió replantear su rumbo.

Durante mucho tiempo, esa anécdota quedó opacada por su crecimiento en la escena pública. Sin embargo, recobró protagonismo a partir de 2025 y 2026, cuando el Poder Ejecutivo impulsó proyectos destinados a acortar plazos judiciales, modificar esquemas indemnizatorios y cuestionar lo que denomina “industria del juicio”. Cuando llegó a ser presidente, Milei impulsó la Ley 27.742, conocida como Ley Bases, que derogò los artículos de la Ley 24.013, que le permitieron ganar un juicio por el cuál pudo vivir cuatro años sin empleo. Siguiendo su línea de pensamiento, el fallo que lo benefició quizá le haya parecido injusto, pero el dinero lo cobró de todas formas.
Sus detractores señalan que la compensación que recibió en aquel entonces fue posible gracias a un marco normativo que protegía a trabajadores frente a incumplimientos patronales, un esquema que hoy el propio Presidente propone reformar. Desde el mileismo hay un silencio de radio en torno a este tema, que puede reducirse a una vieja recomendación popular: “hagan lo que yo digo, mas no lo que yo hago”