En pleno debate parlamentario por el nuevo Régimen Penal Juvenil, que logró media sanción esta semana en la Cámara de Diputados, el reconocido letrado Francisco Oneto cuestionó duramente la eficacia de la iniciativa y advitió que no frenará a los jóvenes delincuentes. Algo que el doctor dejó en claro fue que un abogado penalista debe hacer docencia: "Hay un mito divulgado que está mal, que es este mito de que el menor de 15 que mata se va a la casa. La ley actual establece que el juez dispone del menor y lo manda a un instituto".
El abogado penalista calificó la propuesta como una “aspirina” aplicada sobre un síntoma cuando el problema de fondo es estructural. En declaraciones radiales, explicó que "el discernimiento para los actos ilícitos se adquiere a los 10 años. Vos a los 10 años sabés lo que está bien y lo que está mal”, por lo que esa sería la edad correcta para imputar a una persona por sus delitos, aunque aclaró que lo dijo por tratarse de una armonía normativa y no de una postura personal.
En cuanto a los efectos que produciría la nueva norma, se mostró escéptico: "Dudo que vayas a conseguir los efectos que se buscan. No es que a partir de ahora los menores van a dejar de delinquir, sino que eventualmente delinquirán y recibirán sanción". El profesional dejó en claro que lo importante, más allá de fijar una edad de imputabilidad, es poner el foco en el tratamiento tutelar que reciben los menores, a diferencia de la pena que alcanza a los mayores de 16.
Otro punto abordado en el diálogo fue el tema de los teléfonos celulares en poder de los presos alojados en cárceles. Lejos de la prohiciòn total, Oneto se pronunció en favor del control. "Debería haber trazabilidad en los celulares. Si a un preso le dan un teléfono, el Estado debe saber el número de IMEI y quién se lo dio. Cuando se organiza un crimen, se sabe quién es",
Las declaraciones de Oneto pueden sonar un tanto extrañas para el votante libertario, que desde el lugar militante sostiene una posiciòn más dura. Sobre el final, el abogado dejó una ironía flotando en el aires: "En Argentina el común denominador de la sociedad quiere que la pena sea castigo. Hagamos algo: denunciemos la Convención Americana y digamos que la pena es castigo, y veamos cómo nos va"
Polémica por los "villeros"
En septiembre del año pasado, en el marco de una entrevista que concedió a un streaming oficialista, Oneto generó polémica al vincular la baja de la tasa de natalidad con “la falta de valores tradicionales” y sugerir que la solución pasaría por que “la mujer se quede en la casa y el hombre trabaje”. Durante el intercambio, descartó factores económicos como causa principal del descenso de nacimientos y afirmó –con un tono que fue interpretado como prejuicioso– que “los villeros son los que más pibes tienen”, frase que fue señalada por críticos como un comentario clasista desconectado de las complejas realidades sociales del país.
Pero el hombre al que las redes bautizaron "Abogado Nivel Dios" al enfrentar al feminismo radical en 2018, no se limitó a este planteo y llegó a cuestionar el impacto de la homosexualidad en la natalidad, lo que profundizó las críticas hacia sus declaraciones y alimentó el debate sobre estereotipos, rol de género y políticas públicas en torno a la demografía en Argentina.