Esta semana, se dieron a conocer números muy importantes para la economía argentina. Los precios se aceleraron en enero, en términos generales, pero especialmente las canastas básicas, que miden la línea de indigencia y pobreza.
En ese contexto, los salarios continuaron perdiendo poder adquisitivo, a la par que se destruyen puestos de trabajo. La industria se destaca como uno de los sectores más afectados.
La inflación de enero fue del 2,9%, por encima del mes anterior, diciembre, que fue de 2,8%. Por octavo mes consecutivo, el IPC no logró desacelerar respecto al mes anterior.
El dato más preocupante fue la suba de los alimentos: 4,7%, 1,6 puntos porcentuales por encima de diciembre.
El número del que se aferra el Gobierno es el de la inflación núcleo: fue de 2,6%, desacelerando respecto al mes anterior (3%).
Estas subas se dieron pese a que el dólar mayorista se mantuvo estable en promedio y bajó 0,8% en la comparación punta a punta. Por su parte, el dólar CCL retrocedió 1,8% entre fines de diciembre y fines de enero.

Los precios de las canastas básicas se dispararon en enero, aumentando por encima de la inflación general.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), con la que se mide la línea de indigencia, aumentó 5,8% respecto al mes anterior, ascendiendo a $201.939 para un adulto equivalente.
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), con la que se estima la línea de pobreza, sufrió una suba de 3,9% en relación a diciembre alcanzando los $440.226 para un adulto equivalente.
Con estos incrementos, un hogar tipo 2 (4 integrantes, 2 adultos y 2 niños) requirió $623.990 para no ser indigente.
Asimismo, necesitó de $1.360.299 para no estar en situación de pobreza.

Los salarios registrados aumentaron 2% en términos nominales en diciembre, por debajo de la inflación de dicho mes (2,8%).
Así, acumula cuatro meses consecutivos de retroceso del poder de compra en el margen.
Tanto los del sector privado registrado, que se incrementaron 2,5%, como los públicos nacionales, que aumentaron 1% y los estatales provinciales, que subieron 1,1% empeoraron en términos reales en el último mes del año.
Así, los salarios registrados aún se ubican 7,1% por debajo en términos reales de noviembre de 2023, último mes de la gestión anterior. Si el INDEC hubiera actualizado la canasta con la que mide la inflación, la suba de precios hubiera sido mayor y, por ende, la pérdida de capacidad de compra alcanzaría los 16,5 puntos.
La heterogeneidad al interior de los salarios registrados se sostiene desde la asunción de Milei: mientras los salarios privados perdieron 1,6% en términos reales, los salarios públicos provinciales sufrieron un deterioro de 9,3% y los estatales nacionales perdieron un 35,2% de capacidad de compra.

A los estatales nacionales, debieran abonarles 7 sueldos completos para recuperar lo recortado.
En noviembre de 2025, se perdieron en total 26.071 empleos registrados: 13.114 corresponden a asalariados en el sector privado, 12.957 a asalariados del sector público, parcialmente compensados por la creación de 2.689 en casas particulares.
Así, a dos años de la asunción de Milei, se destruyeron en total casi 300 mil empleos registrados (294.384), desagregados del siguiente modo:

La modalidad de trabajo que sí exhibió un crecimiento desde la asunción de Milei es el monotributo. En noviembre de 2025, 6.788 personas pasaron a tener esta modalidad como ocupación principal, totalizando un crecimiento de 137.366 puestos en los dos primeros años de la gestión económica.
Es decir, casi 1 de cada 2 personas que perdieron su empleo registrado encontraron “refugio” en el monotributo. Esto significa que pasaron de tener un trabajo con derecho a vacaciones, aguinaldo, licencias e indemnización, a un trabajo prácticamente sin derechos. Una señal de la precarización del mundo del trabajo.
De los 192.328 empleos registrados perdidos desde la asunción de Milei, la industria fue el segundo sector que más despidió.
Más del 30% de los puestos que se perdieron en el sector privado (60.365) pertenecían a la industria.
Sólo en un mes, noviembre de 2025, se perdieron 4.850 puestos de trabajo registrados industriales, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo.
Esto se vincula con la caída de actividad del sector. En diciembre de 2025, sólo se utilizó el 53,8% de la capacidad instalada de la industria (UCII). Es decir, prácticamente una de cada dos máquinas se encuentra apagada.
Respecto al mismo mes de 2024, la utilización cayó casi 3 puntos, constituyendo el peor diciembre de los últimos 10 años.

A su vez, este nivel se ubica 5,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de los diciembres de la última década.
Asimismo, fue el segundo peor mes de la gestión de Milei, solo superado por marzo de 2024, con una UCII del 53,2%.