El senador nacional Mariano Recalde lanzó fuertes críticas a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional tras la media sanción obtenida en la Cámara alta y consideró que la iniciativa representa un “volver atrás para facilitar los despidos” y un retroceso en materia de derechos laborales.
En declaraciones radiales, el referente del Partido Justicialista afirmó que, lejos de fomentar la generación de empleo, la reforma busca “abaratar los despidos para alentarlos”, al modificar el régimen de indemnizaciones y excluir del cálculo conceptos como vacaciones, aguinaldo, propinas y premios, lo que a su juicio recorta las compensaciones que reciben los trabajadores al momento de una desvinculación.
El expresidente de Aerolíneas Argentinas también rechazó el argumento oficial de que la reforma moderniza el mercado laboral, señalando que no aborda aspectos tecnológicos del mundo del trabajo ni actualiza las normas al contexto contemporáneo. “Si dicen que son modernos… no hablan de inteligencia artificial, no hablan de home office; es volver atrás”, sostuvo, en referencia al debate abierto tras la aprobación en el Senado.
Además, cuestionó la idea de una “industria del juicio” que se utiliza como justificación para reducir costos laborales, argumentando que se trata de una porción mínima de casos reales y que esa retórica no puede servir de excusa para debilitar derechos conquistados por los trabajadores.
En otro tramo de la entrevista, el hombre del peronismo remarcó que “no hay que sacarle la plata al trabajador que se enferma”, tal como prevé la iniciativa oficialista en uno de sus puntos más polémicos.
El legislador opositor advirtió que la reforma laboral podría tener consecuencias negativas en la protección de los empleados, reduciendo licencias y desvinculando herramientas que históricamente protegieron a los trabajadores frente a despidos arbitrarios. También vinculó la discusión parlamentaria con la coyuntura política más amplia, anticipando tensiones hacia el ciclo electoral de 2027.
La reforma laboral recibió 42 votos a favor y 30 en contra en el Senado en medio de protestas y movilizaciones de sindicatos y movimientos sociales. Ahora seguirá la discusión en la Cámara de Diputados, donde la oposición prepara nuevas estrategias para introducir los cambios que cree necesarios.