16/02/2026 - Edición Nº1105

Internacionales

Invierno extremo

Una mujer herida en Moscú reaviva alerta por hielo letal

16/02/2026 | El desprendimiento desde un edificio en la región de la capital expone un problema recurrente durante el deshielo que ya dejó muertos y heridos este año.



El invierno ruso volvió a mostrar uno de sus peligros menos visibles pero más frecuentes. Una mujer de alrededor de 40 años fue hospitalizada tras recibir el impacto de un bloque de hielo que se desprendió del techo de un edificio en Ivanteevka, una ciudad ubicada en la región de Moscú.

El episodio ocurrió cuando la víctima caminaba por la vereda y una masa de hielo acumulada en la parte superior del edificio se soltó repentinamente. Fue trasladada a un hospital con heridas cuya gravedad no fue detallada oficialmente en los primeros reportes.

Aunque el hecho puede parecer aislado, forma parte de un fenómeno recurrente en Rusia durante el invierno y el período de deshielo. Las intensas nevadas, combinadas con temperaturas que oscilan entre bajo cero y valores más templados, generan acumulaciones peligrosas en techos y balcones. Cuando el hielo comienza a derretirse, los bloques pueden desprenderse sin previo aviso.

Según reportes difundidos por agencias oficiales rusas, desde comienzos de este año al menos dos personas murieron y más de una decena resultaron heridas en distintos puntos del país por incidentes similares. Las autoridades de emergencia suelen recomendar a los peatones evitar caminar pegados a edificios en días de deshielo y exigen a las administraciones de consorcios retirar la nieve acumulada.


Carámbanos de gran tamaño cuelgan de edificios residenciales durante el invierno en la región de Moscú.

El problema no es nuevo. Cada temporada invernal se registran casos en la capital rusa y otras ciudades del norte, donde las cornisas y techos inclinados acumulan capas de hielo que pueden pesar varios kilos. En muchos barrios es común ver cintas de seguridad delimitando las veredas mientras equipos municipales retiran manualmente los bloques.

El episodio en Ivanteevka vuelve a poner el foco en la responsabilidad de los propietarios y en la capacidad de control de las autoridades locales, especialmente en zonas residenciales donde el tránsito peatonal es constante. Más allá del accidente puntual, el caso refleja cómo el clima extremo impacta en la vida cotidiana en Rusia, donde el invierno no solo paraliza el transporte y complica la movilidad, sino que también puede transformarse en un riesgo directo para quienes simplemente caminan por la calle.