25/02/2026 - Edición Nº1114

Internacionales

Temporal extremo

Tormenta en Nueva Zelanda deja 30.000 hogares sin luz

16/02/2026 | Cancelaciones masivas, rutas cerradas y alerta por contaminación costera tras el colapso de servicios básicos.



Un sistema de baja presión que se profundizó frente a la costa este de la Isla Norte provocó un fin de semana de caos en Nueva Zelanda, con impactos severos en transporte, energía e infraestructura urbana. Las ráfagas intensas y las precipitaciones persistentes afectaron especialmente a la región de Wellington y a otras ciudades del centro del país, donde las autoridades recomendaron a la población no circular por las carreteras ante el riesgo de derrumbes y caída de árboles.

En la capital, Wellington, la mayoría de los vuelos fueron cancelados o demorados durante la mañana del lunes. Las operaciones también se suspendieron en los aeropuertos de Napier y Palmerston North. La aerolínea nacional Air New Zealand confirmó interrupciones generalizadas en sus servicios mientras se evaluaban las condiciones de seguridad.

El temporal dejó sin suministro eléctrico a más de 30.000 propiedades, de las cuales unas 10.000 corresponden al área metropolitana de Wellington. Equipos de emergencia respondieron a cientos de llamados durante la noche, más de la mitad concentrados en esa región. Las imágenes difundidas por vecinos muestran barrios anegados, viviendas con agua en su interior y tramos de rutas socavados tras el retroceso de las inundaciones.

El impacto no se limitó al transporte y la energía. La principal planta de tratamiento de aguas residuales de la capital, que ya había sufrido fallas en una tormenta anterior este mes, volvió a quedar bajo presión. La escorrentía arrastró contaminación hacia la costa sur, lo que generó preocupación sanitaria y comentarios críticos en redes sociales por la reiteración del problema.


Zonas rurales evacuadas y convertidas en ríos temporales tras las precipitaciones continuas que afectaron a residentes y agricultores.

En zonas rurales como Bunnythorpe, ubicada a unos 160 kilómetros al norte de la capital, residentes describieron escenas inusuales, con árboles de gran porte arrancados de raíz y esparcidos sobre vehículos, cercos y espacios públicos. Para muchos habitantes, se trató de uno de los episodios meteorológicos más intensos de los últimos años.

El fenómeno también dejó una víctima fatal: un hombre fue hallado muerto dentro de un vehículo sumergido en una carretera afectada por las crecidas durante el sábado. Las autoridades advirtieron que el sistema se desplaza hacia la Isla Sur y que podrían registrarse nuevas complicaciones en las próximas horas.


El viento huracanado arrancó árboles que cayeron sobre autos, cercos y caminos, complicando el tránsito y la labor de los equipos de emergencia.

Nueva Zelanda es un país acostumbrado a eventos climáticos severos debido a su ubicación en el Pacífico Sur y a la interacción de frentes fríos con masas de aire subtropical. Sin embargo, los especialistas señalan que la frecuencia e intensidad de estos episodios han aumentado en el último tiempo, lo que obliga a revisar planes de infraestructura y protocolos de respuesta ante emergencias.

Mientras continúan los trabajos de limpieza y restablecimiento de servicios, el foco está puesto en evitar nuevos daños y en reforzar las advertencias a la población ante un escenario meteorológico todavía inestable.