La diputada nacional Luciana Potenza presentó un proyecto de ley para establecer la obligatoriedad de medidas de seguridad en instalaciones deportivas y recreativas, con el objetivo de prevenir accidentes vinculados al mal estado o la falta de fijación de arcos, aros y juegos infantiles.
La iniciativa, denominada “Ley Joaquín”, surge tras la muerte de un niño en un accidente evitable y busca fijar estándares mínimos de control y mantenimiento en clubes, escuelas y espacios públicos de todo el país.
El proyecto propone establecer, a nivel nacional, la obligatoriedad de medidas de seguridad para:
La norma apunta a prevenir accidentes y proteger la integridad física, especialmente de niños, niñas y adolescentes, que utilizan estos espacios para actividades deportivas y recreativas.
Según el texto, la ley alcanzaría a todas las instituciones públicas y privadas que cuenten con este tipo de equipamiento, sin distinción de su forma jurídica.
El articulado detalla una serie de exigencias que deberán cumplir las instituciones alcanzadas. Entre las principales se incluyen:
Además, la reglamentación podrá incorporar nuevas medidas según las necesidades de cada jurisdicción.
El proyecto de la legisladora de La Cámpora establece que las inspecciones deberán ser realizadas por profesionales matriculados, quienes deberán emitir un certificado de aptitud técnica.
Ese certificado deberá exhibirse de manera visible en las instalaciones, como garantía para usuarios y familias.
Asimismo, se dispone que las compañías de seguros solo podrán otorgar cobertura a las instituciones que acrediten el cumplimiento de las normas de seguridad previstas.
En caso de incumplimiento, la autoridad de aplicación podrá aplicar multas y sanciones.

En los fundamentos, Potenza incorpora el testimonio difundido por la familia de Joaquín Stefano Gatto, un niño de 12 años que murió tras ser aplastado por un arco de fútbol mal fijado.
“Me colgué de un arco de fútbol. El arco no estaba fijo al suelo. Se vino encima mío con toda su fuerza y me golpeó violentamente en el tórax”, relata el mensaje publicado por sus familiares.
El texto también señala que, tras el accidente, el menor sufrió graves lesiones internas y muerte cerebral, y que posteriormente pudo donar sus órganos.
“El impacto me dejó inconsciente. Sufrí heridas internas graves: aplastamiento en pulmones y corazón. Perdí mucha sangre, entré en paro cardiorrespiratorio. Lograron reanimarme, pero el tiempo sin oxígeno fue demasiado largo y derivó en muerte cerebral. Partí de este mundo el 5 de enero de 2026, pero mi cuerpo siguió conectado y el 6 de enero pude donar mis riñones y mis córneas. Así mi luz no se apagó, si no que se multiplicó y de esta manera pude cambiarle la vida a 4 niños. Hoy mis papás, Serena y Adrián, están luchando por una ley que obligue a que todos los arcos de fútbol estén amurados y sujetos al suelo, con inspecciones y controles estrictos en clubes, escuelas, campamentos y espacios públicos”, seguía aquella publicación.
La familia pidió que la ley lleve su nombre “para que ningún niño más sufra lo que yo sufrí por algo que se puede prevenir tan fácilmente”.
El proyecto remarca que en Argentina no existe actualmente una ley nacional que regule de manera integral la instalación y el mantenimiento de estos elementos.
Además, recuerda numerosos casos ocurridos en distintos puntos del país, entre ellos:
Todos estos episodios, según el texto, se produjeron en contextos de juego y podrían haberse evitado con medidas básicas de seguridad.
El debate sobre la seguridad en clubes deportivos ya había cobrado relevancia el año pasado, tras la muerte de un niño en una institución de Quilmes, en circunstancias similares.
En ese contexto, el dirigente del PRO Fernando de Andreis había señalado públicamente que “no se puede seguir mirando para otro lado cuando se trata de la seguridad de los chicos en los clubes” y reclamó controles más estrictos en las instalaciones deportivas.

Por su parte, el expresidente Mauricio Macri también se había referido al tema: "Invito a la AFA, a los clubes y a las federaciones profesionales y amateurs de todos los deportes a comprometerse a garantizar anclajes seguros en los arcos de todas las canchas y en todas las circunstancias, siguiendo las normativas internacionales de seguridad".
Ambas declaraciones habían reactivado el debate público sobre la falta de regulación y la responsabilidad de los clubes y del Estado.