El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó públicamente su malestar con las cámaras empresarias por la falta de respaldo explícito a uno de los puntos centrales del proyecto de reforma laboral: el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), orientado a reducir el costo de las nuevas contrataciones.
El funcionario consideró llamativo que el sector privado no haya salido a defender una medida que, según el Gobierno, representa un fuerte alivio para los empleadores y un estímulo directo al empleo registrado.
El enojo de Caputo quedó expuesto a través de un mensaje en redes sociales, en el que cuestionó la escasa reacción del empresariado frente al proyecto.
“Esto es casi lo más importante de la ley. Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro!”, escribió.
Esto es casi lo más importante de la ley. Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro! https://t.co/jOaGZnfo8s
— totocaputo (@LuisCaputoAR) February 16, 2026
El RIFL forma parte del proyecto de reforma laboral aprobado en el Senado y apunta a promover el empleo registrado, reduciendo los costos asociados a la contratación de nuevos trabajadores.
La iniciativa se enfoca especialmente en combatir la informalidad laboral, uno de los problemas estructurales del mercado de trabajo argentino, mediante beneficios concretos para quienes incorporen personal en blanco.
El régimen se aplicaría exclusivamente a nuevas contrataciones que cumplan con determinados requisitos legales y administrativos.
Según explicó el economista Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el principal cambio del RIFL está en la reducción de las contribuciones patronales.
De acuerdo con su análisis:
Esto implica una reducción significativa del costo laboral durante los primeros cuatro años de la relación laboral.
La medida no solo reduce las contribuciones patronales, sino también la llamada “cuña fiscal”, es decir, la diferencia entre lo que paga el empleador y lo que finalmente recibe el trabajador.
Según el IARAF:
En términos concretos, el régimen permitiría una reducción de 12 puntos porcentuales sobre el salario bruto, lo que representa un alivio tanto para las empresas como para el sistema de contratación formal.
Pese a estos beneficios, Caputo cuestionó que las principales cámaras empresarias no hayan respaldado públicamente la iniciativa.
En el Ministerio de Economía consideran que el RIFL representa una de las concesiones más relevantes al sector privado.
La “sorpresa” de Caputo se da en paralelo a los cuestionamientos que surgieron desde la oposición por el recorte salarial en los casos de licencias médicas, que el gobierno trataría de modificar para el caso de enfermedades graves, respetando el actual cobro del 100%.