En el debate sobre las licencias médicas, uno de los conceptos que aparece de forma solapada es el llamado riesgo moral o moral hazard.
Se trata de una noción central de la teoría económica vinculada a la asimetría informativa, que explica cómo las personas o las organizaciones pueden modificar su comportamiento cuando saben que no asumirán plenamente las consecuencias de sus actos.
Este enfoque está detrás de algunas propuestas oficiales recientes, como la de revisar el pago completo de licencias médicas en casos de enfermedades o lesiones que no estén directamente relacionadas con el trabajo y que, según el criterio del Gobierno, podrían haber sido evitadas por el trabajador.
El riesgo moral se produce cuando una de las partes de una relación económica toma decisiones más riesgosas o menos responsables porque sabe que otra parte absorberá los costos en caso de que algo salga mal.
Este fenómeno forma parte de lo que los economistas llaman “asimetría informativa”: una situación en la que una de las partes tiene más información que la otra sobre su comportamiento, sus intenciones o sus acciones.
En términos simples, ocurre cuando alguien actúa con menor cuidado porque está “protegido” frente a las consecuencias negativas.
𝐀𝐇𝐎𝐑𝐀 𝐄𝐍𝐅𝐄𝐑𝐌𝐀𝐑𝐒𝐄 𝐎 𝐋𝐄𝐒𝐈𝐎𝐍𝐀𝐑𝐒𝐄 𝐄𝐒 𝐔𝐍 𝐋𝐔𝐉𝐎
— Victoria Tolosa Paz (@vtolosapaz) February 14, 2026
Sturzzeneger no deja de sorprenderme jamás. Para él la gente va por la vida complicándose la salud para faltar al trabajo. “Uy, me voy a romper la rodilla en este partido así mañana me quedo en casa”. Su… pic.twitter.com/9Vfecm8R0j
En el caso de las licencias por enfermedad o lesión, el planteo del Gobierno parte de esta lógica. La propuesta apunta a revisar el pago del salario completo en situaciones que no estén vinculadas al ámbito laboral y que podrían haberse evitado con mayor cuidado personal.
Según este razonamiento, si una licencia médica se paga siempre al 100%, el trabajador no tendría incentivos económicos para reducir conductas de riesgo, como:
Desde esta perspectiva, reducir parcialmente el ingreso durante la licencia funcionaría como un mecanismo para alinear los incentivos, promoviendo comportamientos más preventivos.
Sus críticos, en cambio, advierten que esta lógica puede afectar el derecho a la salud y penalizar situaciones que muchas veces son imprevisibles o inevitables.
El riesgo moral aparece cuando quien toma decisiones conoce mejor su conducta que quien financia, asegura o respalda esa actividad.
En el caso de las licencias, el empleador no puede controlar completamente cómo vive, se cuida o se expone el trabajador fuera del ámbito laboral. Esa falta de información abre la puerta a comportamientos oportunistas, reales o potenciales. Este mismo problema se repite en numerosos ámbitos de la economía.
Un caso clásico de riesgo moral ocurre en el sistema financiero. Cuando un banco le otorga un préstamo a una empresa, lo hace con la expectativa de que ese dinero será usado para un proyecto específico: ampliar una planta, invertir en tecnología o desarrollar un producto.
Sin embargo, una vez recibido el crédito, el banco no puede controlar en detalle todas las decisiones de la empresa. La firma podría:
Como el riesgo principal lo asume el banco, la empresa puede verse tentada a comportarse de manera menos prudente.
Por eso, las entidades financieras suelen exigir garantías, auditorías y controles, como forma de reducir el riesgo moral.
Otro ejemplo frecuente se da en el mercado de seguros.
Una persona que tiene su auto asegurado contra todo riesgo sabe que, ante un accidente, la compañía cubrirá gran parte del daño. Esa protección puede llevar, en algunos casos, a:
No ocurre en todos los casos, pero el incentivo existe: al no enfrentar el costo total del daño, el cuidado puede disminuir.
Para contrarrestar este efecto, las aseguradoras aplican franquicias, deducibles y premios por buen comportamiento.
El fenómeno también aparece en muchos otros ámbitos:
En el caso de las licencias médicas, el dilema es claro: por un lado, evitar abusos o conductas irresponsables. Y, por otro, no castigar enfermedades reales ni generar inseguridad económica. El Congreso tendrá un interesante desafío.