El informe semanal del Banco Provincia (BAPRO) alerta sobre la desigualdad salarial en la Argentina de Javier Milei.
El escrito parte de una contradicción: si entre 2023 y 2025, en el promedio, los salarios registrados privados apenas perdieron 1,5% de poder adquisitivo, ¿por qué aumentó significativamente la cantidad de personas con pluriempleo así como la cantidad de horas trabajadas y la demanda no se recupera?
La respuesta que deslizan desde el BAPRO se centra en dos factores explicativos.
1- Por un lado, ponen el foco en la canasta de consumo que se utiliza para medir la inflación. Si se usa la canasta de 2017/8 (en vez de la que usa del INDEC que data del 2004/5), la pérdida de capacidad de compra trepa del 1,5% al 6,7%. Por eso, se refleja en las estadísticas un aumento en los “esfuerzos laborales” de las familias, que necesitan trabajar más para poder comprar lo mismo -o incluso menos en algunos casos-.

2- Pero a esta hipótesis inicial, le agregan un segundo factor. Al interior del mundo privado registrado, las ramas de actividad en donde más cayeron los ingresos fueron las ramas con menores salarios:
Incluso rubros con salarios altos, sufrieron recortes significativos: Aeronáuticos (-23%), Actividades relacionadas con la pesca (-22,5%) y Distribución del agua (-15%).

Por el contrario, hubo rubros de mayores ingresos que lograron incluso mejorar su poder adquisitivo: Explotación de minas y canteras (+16%), Extracción de minerales (+11%) y Bancarios (+10,5%).
Ello explica por qué el consumo no se recupera. Las mejoras en los sectores de mayor poder adquisitivo se traducen en aumentos del ahorro y gastos en el exterior, al menos en mayor medida de lo que lo hacen los incrementos en los sectores más desprotegidos.
Por eso, la suma de gastos por turismo en el exterior y compra de dólares billete alcanzó un máximo el año pasado (USD 41.500 millones, +19% respecto de 2018, anterior récord), a pesar de que el salario medio en dólares se ubica 21,5% por debajo de 2017, pico de la serie, y en línea con 2018, el año en donde más divisas habían salido por estas razones.

En cambio, la pérdida de poder de compra en los sectores menos favorecidos impacta de manera directa en un recorte del consumo interno.
Así, aumenta la heterogeneidad hacia el interior de la clase trabajadora: los sectores de mayores ingresos mejoran su poder adquisitivo, destinándolo en una mayor proporción al ahorro y gastos en el exterior, mientras los sectores más bajos de la pirámide pierden capacidad de compra, viéndose obligados a trabajar más horas y días para llegar a fin de mes.