En el corazón de La Boca avanza la recuperación de Barraca Peña, el sitio arqueológico más relevante de la zona sur de la Ciudad. El espacio se transformará en un museo abierto a la comunidad, con el objetivo de contar cómo era la intensa actividad portuaria que marcó el pulso del barrio durante el siglo XIX.
Ubicada en la avenida Pedro de Mendoza 3003, la barraca data de 1774 y es considerada la más antigua del Riachuelo. El edificio lleva el nombre de su fundador, el comerciante gallego Francisco de la Peña Fernández, y forma parte de una trama histórica que antecede incluso a la consolidación formal de Buenos Aires como capital virreinal.
El conjunto comenzó a edificarse en 1863 y llegó a convertirse en un engranaje central del movimiento comercial del sur porteño. Tenía sectores destinados a la producción y al acopio (uno aún en pie y otro en ruinas), además del almacén de ramos generales “El Triunfo” y el mercado de lana, carbón y frutos conocido como “La Lanera”.
También contaba con una estación ferroviaria propia, un puente levadizo que conectaba ambas orillas del Riachuelo y un muelle desde donde partían mercaderías rumbo a Europa. Ese entramado logístico revela la magnitud de la actividad económica y el dinamismo social que caracterizaban a la zona.
La restauración no solo permitió consolidar estructuras, sino también descubrir capas inesperadas de pasado. Durante los trabajos apareció un patio con cisterna del siglo XVII, una pieza arqueológica que amplía el registro histórico del lugar y confirma la continuidad de ocupación en la ribera.
Entre los elementos que formarán parte del futuro recorrido museográfico se encuentra también el “Pecio”, un navío del siglo XVI hallado años atrás en Puerto Madero y posteriormente trasladado a los terrenos de la Barraca. Estos restos permitirán ofrecer una experiencia tangible sobre la vida marítima y comercial de la época.
El museo se integrará al circuito cultural de La Boca, que ya cuenta con propuestas como Caminito, Colón Fábrica y la Fundación Proa. La incorporación de un espacio dedicado específicamente a la memoria portuaria amplía la oferta y diversifica las experiencias para residentes, estudiantes y turistas.

Además, el museo dialogará con la tradición artística del barrio, retratada por Benito Quinquela Martín, quien supo plasmar en sus obras el bullicio del puerto, los trabajadores y el paisaje industrial que definieron la identidad boquense entre los siglos XIX y XX.
Las primeras etapas de restauración ya fueron completadas y en las próximas semanas se avanzará con la incorporación de salas de exposición en “El Triunfo”, la recuperación de la terraza mirador en “La Lanera” y la adecuación de espacios para recibir contingentes escolares y visitantes. Si el cronograma se mantiene, el museo abrirá al público en julio y sumará una nueva puerta de entrada a la memoria colectiva del sur porteño.