En un escenario de precios por demás favorable para la ganadería, los productores exploran herramientas que les permitan incrementar sus eficiencia en el corral, sobre todo en escenarios con factores climáticos que pueden limitar a la actividad.
Ante el desafío que representa incrementar y estabilizar la producción ganadera en climas cálidos, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) evalúó variedades de sorgo como alternativa forrajera para la provincia de Misiones. La iniciativa nació en un contexto marcado por la variabilidad climática, la necesidad de intensificar la producción y el incremento de los costos de los insumos, factores que inciden en la rentabilidad y sostenibilidad de la actividad pecuaria en la provincia.
Frente a este escenario, el organismo técnico analizó el comportamiento de distintos materiales de sorgo, adaptados a las condiciones locales. El cultivo presenta características que lo posicionan como opción para complementar y fortalecer la producción ganadera, entre ellas la capacidad de producir biomasa en plazos cortos, tolerar períodos de sequía y ofrecer diferentes modalidades de utilización.
“Lo que motivó este estudio fue una demanda concreta de los Consejos Asesores del INTA, vinculada a la necesidad de evaluar cultivos alternativos frente a las pasturas perennes y al maíz, como herramientas para intensificar la producción ganadera”, explicó Mauro Loto, técnico del INTA Montecarlo y miembro de la Red NEA de Sorgo del INTA.
De acuerdo con el técnico, el sorgo presentó ventajas comparativas en relación con otros cultivos utilizados en la región. Entre los aspectos mencionados se encuentran un menor costo de implantación respecto del maíz, mayor tolerancia al estrés hídrico y elevada producción de biomasa en períodos reducidos.
Estas condiciones permiten incrementar la oferta forrajera durante la primavera y el verano, momentos en los que los sistemas ganaderos requieren mayor disponibilidad de alimento para sostener la producción de carne.
El cultivo también ofrece diversas alternativas de aprovechamiento. Puede destinarse a pastoreo directo, pastoreo diferido, confección de silaje o producción de grano para reserva forrajera. Esta versatilidad facilita su incorporación en distintos esquemas productivos, ajustándose a las necesidades de cada establecimiento.
En el ensayo que lleva adelante el INTA se evaluaron once materiales diferentes, entre los que se incluyeron sorgos forrajeros fotosensitivos, variedades graníferas y sorgos de doble propósito. “Trabajamos con una variación genética importante, que incluyó tanto materiales varietales como híbridos, con el objetivo de analizar el comportamiento diferencial de cada uno en las condiciones locales”, indicó Loto.
Evalúan variedades de #sorgo como alternativa forrajera
— INTA Informa (@INTAInforma) February 13, 2026
Frente a los desafíos de incrementar y estabilizar la producción ganadera en la provincia de Misiones, el @intaargentina estudia nuevas alternativas forrajeras adaptadas a la región.
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Las variables analizadas variaron según el tipo de material. Los sorgos forrajeros fueron sometidos a cortes cada 60 días, con el fin de simular condiciones de pastoreo. En el caso de los graníferos, la cosecha se realizó al final del ciclo. Los materiales destinados a silaje se evaluaron en el momento considerado óptimo en términos de materia seca. Además, se efectuó un seguimiento sanitario mediante una grilla que permitió registrar la incidencia de insectos, enfermedades fúngicas y virosis.
“Todos estos datos estarán disponibles a partir de mayo del próximo año, lo que nos permitirá contar con información concreta y adaptada a Misiones para orientar a los productores”, anticipó Loto.
Desde el punto de vista productivo, los resultados preliminares muestran que el sorgo forrajero puede adaptarse a diferentes sistemas ganaderos de la provincia. Su capacidad de generar altos volúmenes de biomasa en poco tiempo permite concentrar la carga animal en superficies reducidas y liberar otras áreas para forraje diferido o reservas estratégicas. Esta dinámica contribuye a organizar la oferta de alimento y a planificar el uso de los recursos disponibles ante eventuales contingencias climáticas.
En relación con el manejo del cultivo, el técnico señaló la relevancia de una adecuada preparación del suelo, la elección de la fecha de siembra -generalmente en septiembre- y el control temprano de malezas. “Lograr una alta densidad de plantas -que varió entre 150.000 y 250.000por hectárea, según el material- fue fundamental, ya que se tradujo directamente en mayor producción de forraje”, explicó.
Loto también destacó la necesidad de realizar correcciones de suelo, aplicar fertilización acorde a los requerimientos y efectuar control de hormigas antes de incorporar nutrientes. El trabajo continuará en los próximos años con la ampliación de los materiales evaluados, el análisis de distintas fechas de siembra y la profundización en aspectos productivos y de calidad forrajera.