En plena cuenta regresiva para el tratamiento de la Reforma Laboral en Diputados, la oposición encendió una luz de alerta reglamentaria que podría complicar los planes del presidente Javier Milei.
El foco está puesto en el artículo referido a las licencias por enfermedad, uno de los puntos más cuestionados del texto que ya cuenta con media sanción del Senado.
Martínez fue categórico: “Cualquier cambio que le quieran hacer al proyecto, tiene que volver al Senado”.El legislador explicó que, al actuar Diputados como cámara revisora, toda modificación obliga a que el expediente regrese a la cámara de origen para una nueva definición. “A partir de eso habrá o no ley”, detalló.
Más allá del debate puntual sobre licencias, el dirigente dejó en claro que su espacio rechaza la iniciativa en general y anticipó que no acompañarán el proyecto.
La controversia gira en torno al esquema de pago escalonado durante licencias por enfermedad, que contempla reducciones salariales en determinados casos.
Tras las críticas, la senadora oficialista Patricia Bullrich confirmó que el oficialismo impulsará cambios para garantizar el 100% del salario en casos de enfermedades graves, degenerativas o irrecuperables. No obstante, aclaró que se exigirá una “corroboración fehaciente” para evitar abusos y lo que definió como “industria del juicio”.
En el oficialismo analizan alternativas técnicas para introducir correcciones sin que el proyecto deba volver a la Cámara alta. Bullrich reveló que mantiene conversaciones con el presidente de Diputados, Martín Menem, para evaluar si el ajuste puede realizarse mediante un mecanismo reglamentario o a través de una norma complementaria que se vote por separado.
También señaló que intercambió posturas con la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal, en busca de una salida jurídica que cierre el conflicto sin abrir un nuevo frente parlamentario.
Desde Unión por la Patria no descartan que, en caso de sancionarse la ley, el debate continúe en los tribunales. Martínez sostuvo que cualquier eventual planteo judicial debería ser coordinado con el movimiento obrero, en un escenario donde los gremios ya anticiparon medidas de fuerza contra la reforma.
La disputa por una “coma” podría convertirse así en el eje que defina no solo el calendario parlamentario, sino también la posibilidad de que Milei llegue al 1° de marzo con la reforma laboral ya convertida en ley.
ND