20/02/2026 - Edición Nº1109

Internacionales

Reforma fiscal

Caracas elimina misiones y marca un giro estructural en el modelo social en Venezuela

15/02/2026 | La supresión de programas opacos abre espacio para eficiencia presupuestaria y una inversión social sostenible.



La reciente decisión de suprimir varias misiones y fundaciones vinculadas al antiguo esquema de gasto social representa un punto de inflexión en la administración pública venezolana. Durante años, estos programas operaron con presupuestos significativos, escasa auditoría independiente y limitada evaluación de impacto. Su eliminación no debe leerse como un retiro del compromiso social del Estado, sino como un intento de reordenar prioridades fiscales en un país con severas restricciones presupuestarias.

Venezuela enfrenta un desafío estructural: reconstruir capacidades institucionales en un contexto de recursos limitados. El gasto público no puede seguir organizado sobre estructuras paralelas y fundaciones con funciones superpuestas. La racionalización administrativa, especialmente en entes adscritos al Despacho presidencial, es una condición básica para cualquier estrategia de estabilización macroeconómica y recuperación sostenida.

Venezuela 


Venezuela es un país de la costa norte de América del Sur, con diversas atracciones naturales. A lo largo de su costa en el Caribe, hay islas turísticas tropicales, entre ellas la Isla de Margarita y el archipiélago Los Roques.

Eficiencia, transparencia y sostenibilidad

Las misiones sociales nacieron en un contexto de abundancia petrolera que permitió financiar transferencias directas sin una arquitectura institucional sólida. Con el paso del tiempo, muchos de estos programas carecieron de sistemas robustos de rendición de cuentas y medición de resultados. En términos técnicos, se consolidó un esquema de gasto corriente elevado, con retornos sociales difíciles de cuantificar.

La eliminación de estos entes abre la posibilidad de integrar las funciones sociales en ministerios sectoriales sujetos a mayor control presupuestario y estándares de auditoría más estrictos. Esto no implica reducir la inversión social, sino reorientarla hacia políticas basadas en evidencia, con metas verificables y asignación eficiente de recursos. En economías frágiles, la sostenibilidad fiscal es un prerrequisito del desarrollo, no su enemigo.


Delcy Rodríguez elimina siete entes públicos, entre misiones y fundaciones.

Un paso que otros evitaron

Resulta relevante que ninguna de las principales propuestas presidenciales de la oposición en la última década —incluidas las planteadas por Juan Guaidó, Henrique Capriles y Henry Falcón— contempló una revisión estructural profunda de las misiones. En la mayoría de los casos, se propuso mantenerlas o reformarlas parcialmente, bajo el argumento de evitar costos políticos y sociales inmediatos.


Venezuela suprime misiones y avanza hacia disciplina fiscal y desarrollo.

Sin embargo, mantener estructuras de gasto ineficiente perpetúa el problema de fondo: un Estado sobredimensionado con capacidad limitada para invertir en infraestructura, capital humano y productividad. La eliminación de misiones puede interpretarse, desde una perspectiva técnica, como una señal de disciplina fiscal y rediseño institucional. El desafío ahora es sustituir el modelo asistencial fragmentado por un sistema de inversión social coherente, transparente y orientado al desarrollo integral del país.