En el comienzo del año, los números de los corrales de engorde de hacienda vacuna muestran lo que es un cambio de tendencia en el negocio. Ante la escasez de cabezas de ganado y una exportación que presiona sobre las categorías de consumo, al analizar de dónde vienen los bovinos encerrados hay algunas sorpresas.
De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), en los establecimientos nucleados en esa entidad, el 74% de la hacienda pertenece a la industria. De ese porcentaje, el 42% tuv destino de consumo interno y el 58% de exportación,
Según estimaron desde la CAF, la necesidad de abastecimiento de materia prima de los frigoríficos choca contra la menor disponibilidad de hacienda. Esta situación es por demás visible en los ingresos al Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) y generaron que vaquillonas y novillitos superaran con holgura la barrera de los $5.000.
El año comenzó con una caída en la faena de 16,1% con respecto a diciembre y esto genera una presión alcista en los remates. Ante esta expectativa continua de mejora de las cotizaciones -y con más pasto disponible en los campos- los productores retienen su hacienda, para ganar kilos.
📣 📊 Compartimos el informe, con los datos que brinda @SenasaAR sobre los corrales registrados, al 1ro de Febrero.
— Feedlot Argentina (@feedlot_ar) February 3, 2026
.
.#feedlot #feedlotargentina pic.twitter.com/R5fr2g1eX5
El encierre de febrero que mide la cámara se encuentra en 63,04% y cayó menos de 1% con respecto al mes previo, por una cuestión estacional: no hubo una oferta fluida de terneros, porque la zafra comienza en marzo.
El dato a tener en cuenta es que pese a estos menores ingresos a los corrales, aumentó la participación de las empresas exportadoras en este negocio. Según la CAF, en el último mes la participación de los exportadores en los encierres aumentó 3%, mientras que la industria vinculada al consumo interno retrocedió un 3%.

Este nuevo escenario sacude al negocio ganadero, pero no solo en consumo, sino también en la hacienda liviana.
En una subasta reciente organizada por el Mercado Ganadero de Rosario (ROSGAN), los terneros superaron por primera vez en su historia la barrera de los cuatro dólares por kilo en pie.
De este modo, estos números del negocio -que por el momento no tienen techo- se construyen a partir de una demanda internacional insatisfecha y restricciones de stock en países exportadores clave como Estados Unidos.