Tras obtener media sanción en el Senado el 12 de febrero, el proyecto de Reforma Laboral ingresó formalmente a la Cámara de Diputados, donde comenzó a ser analizado por comisiones clave como Legislación del Trabajo y Presupuesto.
Desde esta semana, el oficialismo y los bloques dialoguistas en Diputados, abren una etapa de negociación sobre el articulado, con la posibilidad concreta de introducir cambios en algunos puntos sensibles de la iniciativa.
Si las comisiones o el pleno de Diputados alteran el texto que llegó desde el Senado, deberán emitir un nuevo dictamen y aprobar el proyecto con esas modificaciones.
En términos legislativos, esto activa un paso adicional: al actuar Diputados como Cámara revisora, cualquier cambio obliga a que el proyecto regrese al Senado.
Si Diputados aprueba el proyecto de Reforma Laboral con cambios, la norma no queda sancionada automáticamente.
La Constitución establece que, cuando la Cámara revisora introduce modificaciones, el proyecto debe volver a la Cámara de origen -en este caso, el Senado- para que se pronuncie sobre el nuevo texto.
Cuando el proyecto regrese a la Cámara alta, los senadores deberán optar entre dos alternativas:
Aceptar los cambios: si el Senado aprueba las modificaciones introducidas por Diputados, la ley queda sancionada definitivamente.
Insistir con el texto original: si el Senado rechaza los cambios y pretende sostener su versión inicial, deberá reunir la misma mayoría (o una superior) que utilizó Diputados para aprobar las modificaciones.
Entre los artículos que generan mayor debate aparecen el régimen de licencias médicas, la posibilidad de pagar salarios mediante billeteras virtuales y aspectos vinculados a las modalidades de contratación.
El oficialismo busca introducir retoques que permitan sumar apoyos sin desnaturalizar el núcleo de la reforma.
El Gobierno nacional apunta a que la Reforma Laboral quede sancionada antes del 28 de marzo, cuando finalizan las sesiones extraordinarias.
Si Diputados aprueba el proyecto sin cambios, el trámite sería más rápido. Pero si introduce modificaciones, el regreso obligatorio al Senado agrega una instancia más al recorrido parlamentario y ajusta al máximo el cronograma.
El debate en comisiones está previsto para esta semana, con la intención de llevar el proyecto al recinto de Diputados inmediatamente después.
A partir de allí, el destino de la reforma quedará atado a si hay cambios en el texto y a la velocidad con la que el Senado esté dispuesto a tratar una eventual segunda revisión.