Cada 17 de febrero se conmemora el Día Internacional del Juego Responsable, una fecha impulsada por organismos públicos y operadores de la industria del entretenimiento para promover prácticas seguras y prevenir conductas problemáticas vinculadas a las apuestas. La efeméride pone el foco en la información, la educación y el autocontrol como herramientas centrales.
El objetivo es claro: recordar que el juego debe ser una forma de ocio y no una fuente de riesgo financiero, emocional o social. La consigna que atraviesa la jornada es simple pero contundente: si deja de ser divertido, deja de ser juego.
En los últimos años, el crecimiento de las plataformas digitales y las apuestas online amplificó el acceso al juego. Desde el celular y en cualquier momento del día, millones de personas pueden participar en casinos virtuales, póker en línea o apuestas deportivas con pocos clics.

Esa disponibilidad permanente obliga a reforzar campañas de concientización. Especialistas en salud mental advierten que la inmediatez, la promesa de recompensa rápida y la publicidad segmentada pueden actuar como factores de riesgo, especialmente en jóvenes y personas vulnerables.
El concepto de juego responsable implica que cada persona establezca límites de tiempo y dinero antes de comenzar a apostar, que nunca juegue para “recuperar” pérdidas y que mantenga el juego como una actividad secundaria dentro de su vida cotidiana.

También incluye la obligación de los operadores de ofrecer herramientas de autocontrol: límites de depósito, autoexclusión voluntaria, alertas de tiempo de uso y acceso a líneas de ayuda. La responsabilidad, en este marco, es compartida entre usuarios, empresas y Estado.
Entre los indicadores de posible juego problemático se encuentran la necesidad de apostar sumas cada vez mayores, la irritabilidad cuando no se puede jugar, el endeudamiento para continuar apostando y el ocultamiento de la conducta a familiares o amigos.
La efeméride invita a hablar del tema sin estigmas. La ludopatía está reconocida como un trastorno del control de impulsos y requiere abordaje profesional. Detectar a tiempo los síntomas puede evitar consecuencias económicas y emocionales severas.
En distintos países se realizan durante esta jornada campañas en redes sociales, capacitaciones y difusión de líneas de asistencia gratuita. En Argentina, organismos provinciales de regulación del juego y ministerios de salud suelen reforzar mensajes preventivos y recursos de ayuda.
El Día Internacional del Juego Responsable no busca demonizar la actividad, sino establecer un marco claro: el juego es entretenimiento cuando se ejerce con límites. La diferencia entre ocio y problema, en muchos casos, empieza por una decisión informada.