13/04/2026 - Edición Nº1161

Internacionales

Acceso restringido

Cinco lugares del mundo donde las mujeres no pueden entrar

18/02/2026 | Sitios religiosos, enclaves históricos y un parque nacional mantienen prohibiciones vigentes que excluyen a visitantes femeninas.



Hay rincones del planeta admirados por su belleza natural, su valor cultural o su peso espiritual que comparten una característica polémica: impiden el ingreso de mujeres. Las razones varían según el contexto histórico, religioso o político, pero en todos los casos se trata de normas que siguen vigentes y que generan debate internacional.

Monte Athos, Grecia

En el norte de Grecia, la península del Monte Athos alberga una comunidad monástica ortodoxa con más de mil años de historia. El territorio, autónomo dentro del Estado griego, reúne una veintena de monasterios y cientos de ermitas donde viven monjes dedicados a la vida contemplativa.

Desde el año 1046 rige la norma conocida como avaton, que prohíbe el ingreso de mujeres y también de hembras de animales, con la excepción de los gatos. La tradición sostiene que la montaña está consagrada exclusivamente a la Virgen María y que ninguna otra mujer puede pisar ese suelo. El sitio fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad por su relevancia espiritual y artística, pero mantiene su estatus legal especial tanto en la legislación griega como en disposiciones europeas vinculadas a su carácter religioso.

Monte Ōmine, Japón

En la isla de Honshu, el Monte Ōmine es un centro histórico del shugendō, una tradición ascética que combina elementos budistas y sintoístas. La montaña forma parte de un conjunto de sitios sagrados reconocidos por la UNESCO por su valor cultural.

Desde hace más de mil años, las mujeres tienen vedado el acceso a la cima. Antiguamente se argumentaba que su presencia podía distraer a los peregrinos varones o interferir en rituales considerados puros. Aunque el resto del sendero puede recorrerse, la cumbre sigue siendo exclusivamente masculina, una decisión que ha sido cuestionada por miles de mujeres japonesas en las últimas décadas.


Peregrinos del shugendō recorren senderos montañosos considerados sagrados.

Isla Okinoshima, Japón

Frente a la prefectura de Fukuoka se encuentra la pequeña Okinoshima, considerada una deidad dentro del sintoísmo. Durante siglos fue un punto clave de intercambio cultural entre Japón y la península de Corea, como lo demuestran los tesoros arqueológicos hallados en la isla.

El sitio fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por su extraordinario valor religioso. Las mujeres tienen prohibido el ingreso y los hombres que acceden, en ocasiones especiales, deben someterse antes a rituales de purificación en el mar. Las autoridades religiosas han justificado la medida como parte de una tradición ancestral que preserva el carácter sagrado del lugar.


Los hombres que acceden deben realizar rituales de purificación antes de desembarcar.

Herbertstrasse, Hamburgo

En la ciudad de Hamburgo, la calle Herbertstrasse se ubica en el famoso barrio de Reeperbahn, uno de los distritos de ocio nocturno más conocidos de Europa. A diferencia de los anteriores, no se trata de un enclave religioso sino de una calle vinculada al trabajo sexual legal.

La entrada está bloqueada por paneles metálicos que prohíben el paso a mujeres que no sean trabajadoras sexuales y a menores de edad. La restricción se consolidó en 1933, cuando el régimen nazi impuso medidas para controlar la prostitución y aislar a quienes la ejercían. Tras la Segunda Guerra Mundial, las barreras permanecieron y la calle continúa funcionando bajo ese régimen de acceso limitado.


La entrada a Herbertstrasse está bloqueada por paneles que prohíben el acceso a mujeres turistas.

Band e Amir, Afganistán

En la provincia de Bamiyán, el Parque Nacional Band e Amir es famoso por sus lagos de intenso color azul y formaciones naturales únicas. Fue el primer parque nacional de Afganistán y llegó a ser presentado como símbolo de apertura tras años de conflicto.

Sin embargo, desde 2023 las autoridades talibanas prohibieron el ingreso de mujeres al parque, alegando cuestiones de moral y vestimenta. La medida forma parte de un conjunto más amplio de restricciones que limitan la presencia femenina en espacios públicos, educación y transporte. Habitantes de la región han señalado que el turismo disminuyó notablemente desde que entró en vigor la disposición.


Los lagos de intenso azul convierten a Band e Amir en uno de los paisajes más impactantes de Afganistán.

Estos cinco casos muestran cómo tradición, religión, historia política o decisiones gubernamentales pueden traducirse en restricciones concretas de acceso. Aunque algunos están protegidos por organismos internacionales por su valor cultural o natural, la discusión sobre igualdad y patrimonio continúa abierta en cada uno de estos destinos.