24/02/2026 - Edición Nº1113

Internacionales

Efeméride continental

18 de febrero: por qué se celebra el Día de la Mujer de las Américas

18/02/2026 | La fecha recuerda la creación del primer organismo intergubernamental dedicado exclusivamente a los derechos femeninos en el continente y marcó un punto de inflexión en la igualdad jurídica regional.



Cada 18 de febrero se celebra el Día de la Mujer de las Américas, una fecha que no nació de una movilización masiva ni de una resolución global de Naciones Unidas, sino de una decisión diplomática adoptada en 1928 que marcó un antes y un después en la historia jurídica del continente. Ese día se creó la Comisión Interamericana de Mujeres, considerada el primer organismo intergubernamental del mundo dedicado exclusivamente a los derechos de las mujeres.

Para comprender la magnitud de ese paso hay que retroceder casi un siglo. En la década de 1920, la mayoría de las mujeres en América no podían votar, no tenían acceso pleno a cargos públicos y en muchos países estaban sujetas a legislaciones civiles que otorgaban al marido autoridad legal sobre la esposa. La desigualdad no era solo social o cultural, sino también legal y estructural.


Mujeres delegadas durante la Conferencia de La Haya celebrada en los Países Bajos en 1930.

La Comisión fue creada durante la Sexta Conferencia Internacional Americana celebrada en La Habana. En ese espacio diplomático, los Estados del continente comenzaron a debatir formalmente la situación jurídica de las mujeres y a comparar sus propias leyes. Esa dinámica permitió visibilizar algo que hasta entonces permanecía naturalizado: la desigualdad estaba escrita en los códigos civiles y constituciones nacionales.

Con el paso de los años, la Comisión pasó a integrar la estructura permanente de la Organización de los Estados Americanos, lo que le dio mayor estabilidad institucional y capacidad de incidencia regional. Desde allí impulsó estudios comparativos, recomendaciones a los Estados y reformas orientadas a garantizar igualdad jurídica y participación política.

Uno de los hitos más relevantes en esa trayectoria fue la adopción, en 1994, de la Convención de Belém do Pará, el primer tratado internacional en reconocer explícitamente el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia. Este instrumento obligó a los países firmantes a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, transformándose en una referencia clave para reformas legislativas en toda América Latina y el Caribe.

A diferencia del 8 de marzo, que tiene alcance global bajo el sistema de Naciones Unidas y está asociado a luchas obreras y sociales, el 18 de febrero posee una identidad estrictamente interamericana. Su origen está vinculado a la construcción institucional regional y a la decisión de los Estados de abordar la desigualdad desde el derecho internacional.

Hoy, casi un siglo después, el panorama es muy distinto al de 1928. El voto femenino es una realidad en todo el continente y las mujeres ocupan presidencias, ministerios y bancas legislativas. Sin embargo, persisten desafíos significativos en materia de brechas salariales, representación política equitativa y niveles de violencia. Por eso, el Día de la Mujer de las Américas no solo recuerda un acontecimiento histórico, sino que también invita a evaluar cuánto avanzó la región y qué metas siguen pendientes.

La fecha, en definitiva, pone en perspectiva un dato que suele pasar desapercibido: América fue pionera en institucionalizar la defensa de los derechos femeninos a nivel internacional, cuando en gran parte del mundo el debate aún ni siquiera había comenzado.