El cierre definitivo de Fate reavivó uno de los episodios más tensos de la relación entre sindicatos, empresas y Estado en los últimos años: el prolongado conflicto del sector del neumático en 2022, que paralizó a la industria automotriz y obligó a una intervención directa del entonces ministro de Economía, Sergio Massa.
Durante más de cinco meses, la disputa entre el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) y las fabricantes derivó en paros, bloqueos y decenas de audiencias fallidas. En septiembre de ese año, la crisis alcanzó su punto máximo y ocupó un lugar central en la agenda económica y política.
Hacia fines de septiembre de 2022, la falta de neumáticos comenzó a frenar las líneas de producción de varias terminales. La escasez impactó primero en las plantas y luego en toda la cadena automotriz, desde autopartistas hasta concesionarios.
En ese contexto, Massa reunió de urgencia a empresarios y sindicalistas y advirtió sobre las consecuencias del enfrentamiento. “Lo que empieza a ponerse en riesgo son 145.000 puestos de trabajo y casi 40 millones de dólares”, afirmó durante uno de los encuentros.
En la misma línea, fue aún más duro al referirse al bloqueo de las plantas: “La Argentina no se puede dar el lujo de perder esto. No podemos ser de ninguna manera rehenes de situaciones de inflexibilidad y casi de capricho”.

La intervención del ministro marcó un punto de inflexión. Frente a los referentes del sector, Massa apuntó directamente contra la conducción gremial.
“Mucho menos podemos permitir que un grupo muy chiquito ponga en riesgo el empleo, las terminales automotrices y las exportaciones”, sostuvo, en referencia a los dirigentes que impulsaban las medidas de fuerza.
En otro pasaje del encuentro, insistió: “No vamos a aceptar que por posiciones cerradas se frene una industria estratégica para el país”. Y agregó: “Tenemos que mostrar no solo voluntad, sino determinación para garantizar el normal funcionamiento del sector”.
El conflicto también se trasladó al Congreso y originó un tenso intercambio entre Massa y los diputados del Frente de Izquierda.
Ante la falta de avances en las negociaciones, el Gobierno decidió endurecer su postura. Massa anunció públicamente que estaba dispuesto a habilitar la importación de neumáticos como medida de emergencia.
“Si mañana no se resolviese el conflicto, vamos a habilitar a las empresas como importadores de emergencia y les vamos a dar la posibilidad de ingresar todos los neumáticos que necesiten”, afirmó.
La advertencia se repitió en distintas oportunidades. “Vamos a permitir que importen todo lo que haga falta para que las fábricas sigan produciendo”, reiteró, en un mensaje directo al gremio.
Además, prometió liberar insumos retenidos: “Todo el stock incautado en Aduana va a estar a disposición de las terminales. El Estado va a asumir la responsabilidad para que puedan seguir produciendo”.
El entonces ministro también buscó dimensionar públicamente el impacto de la crisis. En una de sus exposiciones, alertó: “Estamos hablando de un riesgo concreto sobre miles de puestos de trabajo y más de 200 millones de dólares en exportaciones de acá a fin de año”.
Y subrayó: “Cada día que se pierde producción, se pierden recursos para el país, para las empresas y para los trabajadores. No es un problema menor”.
En otro tramo, fue categórico: “No podemos permitir que se obligue a las empresas a trabajar en la ilegalidad o al borde del cierre. Eso no es defender el empleo, es ponerlo en peligro”.

Desde el Sutna, conducido por Alejandro Crespo, rechazaron la postura oficial y acusaron al Ejecutivo de intervenir en favor de las empresas.
“Lo que hay es una intromisión del Estado en una paritaria para torcer la mesa del lado de las multinacionales”, sostuvo el dirigente. “Es una amenaza a todo el movimiento obrero”, agregó.
El gremio también cuestionó el ultimátum oficial: “Nos dicen que en 24 horas tenemos que acordar o habilitan importaciones en un contexto de falta de dólares”, denunciaron.
El conflicto se originó en la negociación salarial. Las empresas pretendían avanzar con la paritaria 2022-2023 sin cerrar completamente los reclamos del período anterior, mientras que el sindicato exigía:
La falta de acuerdo derivó en más de 30 audiencias sin resultados concretos y en una escalada de medidas de fuerza.
La paralización de Fate en septiembre de 2022 fue uno de los detonantes del momento más crítico del conflicto. Tres años después, su cierre definitivo vuelve a poner en primer plano aquel episodio.
En ese entonces, la disputa logró destrabarse tras una negociación intensa y bajo la presión directa del Gobierno. Sin embargo, las tensiones estructurales del sector nunca terminaron de resolverse.