El cierre de Tell Me Lies ha dejado a los seguidores con un sabor agridulce tras confirmarse que no habrá una cuarta temporada. La creadora de la serie, Meaghan Oppenheimer, reveló recientemente que el último "diálogo" de la producción no fue pronunciado por Lucy ni por Stephen, los protagonistas de esta tóxica historia de amor. Sorprendentemente, el honor recayó en un pequeño gato negro que maúlla justo cuando la trama termina, un detalle que, según la showrunner, pocos han notado pero que ella considera sumamente divertido.

La inclusión de este felino en la escena final no fue una coincidencia narrativa, sino el cumplimiento de una regla personal de Oppenheimer. La creativa confesó su obsesión por estos animales, admitiendo: "Tengo que poner un gato en cualquier temporada de cualquier cosa que haga". Relató con humor que, al darse cuenta de que no habían incluido ninguno en la tercera entrega, el equipo tuvo que conseguir uno de último momento en una locación remota.
Más allá de la anécdota del gato, el final de la serie sella el destino de los protagonistas de una manera cruda. En la escena, Stephen abandona a Lucy en una estación de servicio después de que ella decidiera elegirlo una vez más por encima de sus amigos. Este acto de abandono, aunque doloroso, es lo que realmente permite que la protagonista se desligue del vínculo. La creadora explicó que darle a Lucy la última palabra o permitirle rechazar a Stephen no habría funcionado, ya que él siempre regresa cuando se siente rechazado para intentar ganar de nuevo.

Oppenheimer profundizó en la psicología del personaje de Jackson White, señalando que Stephen tiene una necesidad patológica de control. Al respecto, mencionó: "Él siempre volverá si es rechazado porque tiene que tener la última palabra".
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