19/02/2026 - Edición Nº1108

Internacionales

Tensión en el Ártico

Federico X viaja a Groenlandia ante la presión de Trump

19/02/2026 | El monarca danés reforzó lazos en Nuuk en medio de negociaciones diplomáticas y renovadas aspiraciones de Washington sobre la isla.



El rey Federico X aterrizó en Nuuk en una visita cargada de simbolismo político. Es la segunda vez en menos de un año que el monarca pisa territorio groenlandés, pero el contexto es distinto: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a expresar su intención de adquirir la isla ártica, reavivando un debate geopolítico que parecía superado.

Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Aunque gestiona sus asuntos internos, Copenhague conserva el control de la política exterior y de defensa. Su ubicación estratégica entre América del Norte y Europa, sumada a sus recursos minerales y energéticos y a las nuevas rutas marítimas que abre el deshielo, la convierten en una pieza clave en el tablero del Ártico.

La llegada del monarca se produce después de que Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos iniciaran conversaciones diplomáticas para rebajar la tensión generada por las declaraciones de Trump. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, confirmó recientemente que mantuvo una reunión “constructiva” junto al jefe del gobierno groenlandés con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aunque advirtió que la postura de Washington no ha variado.

Gestos y símbolos en Nuuk

En la pista de aterrizaje, Federico X fue recibido por el primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, y por el presidente del Inatsisartut, el Parlamento local, Kim Kielsen. El rey lucía una chaqueta negra acolchada con las banderas de Dinamarca y Groenlandia bordadas en el pecho, un detalle interpretado como una señal explícita de unidad.

El monarca saluda al primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen, consolidando los lazos políticos entre las dos partes del Reino de Dinamarca.

Durante su estadía en la capital, el monarca visitó una escuela, la sede del Comando Ártico Conjunto de Dinamarca y la empresa Royal Greenland, principal productora de mariscos de la isla, un sector fundamental para la economía local. En los próximos días tiene previsto trasladarse a Maniitsoq y luego a Kangerlussuaq, donde conocerá el programa de Entrenamiento Básico Ártico de las fuerzas danesas.

Las visitas reales a Groenlandia son tradicionales. La familia suele vestir trajes nacionales inuit y participar de actividades culturales, reforzando un vínculo que combina identidad, historia y política. Federico X, además, mantiene una relación personal con la isla: en el pasado realizó una expedición de cuatro meses sobre su capa de hielo, una experiencia que marcó su imagen pública como figura cercana al Ártico.

Un conflicto que no es nuevo

La idea de que Estados Unidos compre Groenlandia no surgió recientemente. En 1867 y nuevamente tras la Segunda Guerra Mundial, Washington exploró la posibilidad de adquirir el territorio. En 2019, durante su primer mandato, Trump reactivó el planteo, que fue rechazado de inmediato por Dinamarca y por las autoridades groenlandesas.

Más allá de lo simbólico, la isla alberga la base aérea de Pituffik, operada por Estados Unidos, clave para la defensa antimisiles y el monitoreo del espacio aéreo en el marco de la alianza atlántica. La Organización del Tratado del Atlántico Norte tiene en el Ártico una zona de creciente interés estratégico ante la presencia de Rusia y el avance de China en infraestructura y minería.

Para Groenlandia, la situación también abre un debate interno. El territorio cuenta con unos 56.000 habitantes y depende en gran medida de las transferencias económicas danesas, pero mantiene aspiraciones de mayor autonomía e incluso independencia a largo plazo. La presión internacional añade complejidad a esa discusión.

En ese contexto, la visita de Federico X busca transmitir estabilidad institucional y reafirmar que, pese a las tensiones diplomáticas, el vínculo entre Copenhague y Nuuk permanece firme. Mientras el hielo del Ártico se derrite y las potencias miran hacia el norte, Groenlandia vuelve a ocupar el centro de la escena global.