A finales de enero, el complejo agroexportador advirtió sobre una decisión europea, que tendría un impacto considerable en las exportaciones de biodiésel argentino. En concreto, se trata de un estudio de la Unión Europea (UE) que rotula a la soja como “de alto riesgo”. Este dato no pasó inadvertido para la industria local: se trata de la materia prima con la cual se elabora este biocombustible.
En concreto, los europeos publicaron un documento que modifica los criterios relacionados con el riesgo de Cambio Indirecto de Uso del Suelo (ILUC, pos sus siglas en inglés). De este modo,revisaron la expansión de los cultivos que se usan para producir biodiésel a nivel global.
"Como resultado de ese estudio, la CE concluye que la soja ingresa por primera vez a esa categoría de alto riesgo ILUC; es decir, al mismo nivel que el aceite de palma. Esto significa que la UE no importará más biodiésel de soja o aceite de soja para uso de biodiésel para siempre y el único aceite autorizado será el de colza, que es producido en Europa", explicaron desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC).
Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) explicó que tras esta situación, la industria argentina “hizo una presentación muy contundente, en donde se argumentó que la posición europea no tiene ningún sustento científico”.
En declaraciones a ValorAgregado.com, el directivo reconoció que además de Argentina, hay instituciones de Brasil y Paraguay que están llevando a cabo acciones similares.
“Esto va a tener un impacto muy importante en la cadena de soja, no solo de Argentina, sino del resto de los países productores porque en definitiva le quita la demanda a una parte importante del mercado que es este los biocombustibles europeos”, explicó el titular de CARBIO.
En Europa, la colza es una de las principales producciones oleaginosas, que se emplea para la elaboración de biocombustibles. “Esta medida protege al productor europeo y lo que están logrando en definitiva es ir poniendo en la lista negra a distintos productos: ya lo hicieron con la palma hace algunos años y ahora le tocaría el turno a la soja”, sostuvo.
Y agregó: “Por lo tanto, el único aceite con producción importante que podría ser utilizado para producir biocombustibles en Europa sería el que ellos mismos producen, la colza”.
Si bien en Argentina hay una alta capacidad instalada para elaborar biodiésel -cercana a las 4 millones de toneladas anuales-, el cierre de mercados de peso en el exterior y los bajos porcentajes de corte a nivel interno representan un cuello de botella para los fabricantes argentinos.
En la actualidad, la Ley 27.640 establece que los porcentajes de corte obligatorio de biocombustibles en Argentina son de 7,5% para gasoil con biodiésel y de 12% para naftas, en base a bioetanol en base a maíz y caña de azúcar.