La designación de José María Balcázar como nuevo presidente del Perú, tras la destitución de José Jerí, lejos de cerrar la crisis política, parece consolidar un patrón de inestabilidad estructural. En menos de una década, el país ha visto desfilar a múltiples jefes de Estado sin que se resuelvan las tensiones de fondo entre Ejecutivo y Legislativo. La elección en el Congreso no proyecta estabilidad, sino continuidad del desgaste institucional.
Balcázar, congresista de trayectoria y vinculado a sectores de izquierda nacionalista, asume con un mandato interino y margen de maniobra limitado. Su perfil político ha estado asociado a posiciones confrontativas y a una retórica crítica frente a sectores empresariales y opositores. Para amplios segmentos del electorado, su nombramiento no representa renovación, sino redistribución de cuotas de poder dentro del mismo entramado parlamentario.
El nuevo presidente llega al cargo no por voto popular directo, sino por decisión del Congreso en un contexto de censura y crisis. Esa legitimidad indirecta condiciona desde el inicio su autoridad política. Gobernar con un horizonte de apenas semanas antes de elecciones generales exige prudencia, pero también claridad estratégica, algo que aún no se vislumbra.
Además, su capacidad de conformar un gabinete técnico e independiente será determinante. Si opta por rodearse exclusivamente de aliados partidarios, el riesgo será profundizar la polarización. El país enfrenta desafíos urgentes en materia económica, seguridad y confianza inversionista que no admiten improvisación ni cálculos coyunturales.
🇵🇪🇨🇳 | AHORA — El nuevo presidente peruano, José Maria Balcazar, cita al dictador chino Mao Zedong como su referente en su primer discurso de gobierno. pic.twitter.com/GU19R2Ahzo
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) February 19, 2026
La cuestión central es si Balcázar utilizará su breve mandato para garantizar una transición institucional ordenada o si se convertirá en un actor más dentro del ciclo de confrontaciones. Perú acumula fatiga política, con ciudadanía escéptica frente a decisiones tomadas en el hemiciclo sin consulta directa.
🇵🇪🇨🇳 El nuevo presidente comunista de Perú, José Maria Balcazar, cita a Mao Zedong durante su primer discurso. pic.twitter.com/l0K5m8EGCH
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Lejos de proyectar gobernabilidad, la nueva designación podría ser percibida como otro episodio de un sistema que prioriza equilibrios internos sobre estabilidad nacional. Si no hay señales claras de responsabilidad fiscal, neutralidad electoral y transparencia, el interinato de Balcázar corre el riesgo de convertirse en un símbolo más de la crisis crónica que atraviesa el Estado peruano.