El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella mostró en febrero un marcado retroceso, convirtiéndose en una señal de alerta para el Gobierno en un momento clave de definiciones económicas y políticas.
El informe correspondiente al segundo mes del año indica que el indicador se ubicó en 44,38 puntos, lo que representa una caída mensual del 4,7% y una baja interanual del 6,09%, luego de varios meses de mejora sostenida.
El retroceso de febrero interrumpió una tendencia positiva que se había iniciado en octubre del año pasado, cuando el índice comenzó a mostrar una recuperación progresiva en paralelo al triunfo electoral.

El deterioro de la confianza se reflejó en todas las regiones, aunque con distinta intensidad. La mayor contracción se registró en la Ciudad de Buenos Aires, con una baja del 7,77%, seguida por el Gran Buenos Aires (-5,35%). En el Interior, la caída fue más moderada, del 2,26%.
A pesar del retroceso, el Interior continúa mostrando el nivel más alto de confianza, con 50,08 puntos, mientras que el GBA mantiene el valor más bajo, con 41,25.
El informe también revela que el deterioro alcanzó a todos los segmentos socioeconómicos. Tanto los hogares de ingresos altos como los de ingresos bajos registraron caídas mensuales, aunque el retroceso fue más pronunciado entre los sectores de mayores recursos.
En febrero, el índice cayó 5,24% entre los hogares de ingresos altos y 2,28% en los de ingresos bajos. No obstante, el segmento de mayores ingresos sigue exhibiendo niveles levemente superiores de confianza.
Todos los componentes del ICC mostraron variaciones negativas durante febrero. La mayor caída se produjo en el subíndice de Situación Personal, con un descenso del 7,62%, seguido por la Situación Macroeconómica, que retrocedió 5,37%.
En contraste, el indicador vinculado a la compra de bienes durables e inmuebles se mantuvo prácticamente estable, con una variación mensual cercana a cero, aunque con una mejora interanual significativa.
En cuanto al horizonte temporal, las Expectativas Futuras cayeron 5,75%, mientras que las Condiciones Presentes retrocedieron 3,22%, lo que refleja un mayor pesimismo sobre el escenario económico por venir.
El Índice de Confianza del Consumidor suele ser considerado un buen termómetro del pulso económico y de las expectativas sociales. En ese sentido, el retroceso de febrero refuerza señales que ya venían apareciendo en otros sondeos de opinión pública.
La caída se produce en un contexto de estancamiento económico, inflación que toma algo de fuerza y tensiones en el mercado laboral, factores que impactan directamente en la percepción de los hogares sobre su situación actual y futura.
De cara a marzo, el comportamiento del índice estará atravesado seguramente por tres factores centrales: la resolución parlamentaria de la reforma laboral, la evolución de los conflictos gremiales y la suba de precios.
El informe de febrero confirma que la recuperación de la confianza no es lineal y que sigue expuesta a los vaivenes políticos, económicos y sociales. Luego de varios meses de mejora, el retroceso reciente reabre interrogantes sobre la solidez del proceso de estabilización.
En ese marco, los próximos relevamientos permitirán evaluar si se trata de una corrección transitoria o del inicio de una nueva fase de deterioro, en un contexto marcado por definiciones estructurales y la incertidumbre económica.