Amanda Seyfried, quien atraviesa un gran momento gracias al éxito de La empleada (The Housemaid), sorprendió a todos con una honesta y divertida revelación sobre su rol detrás de escena. A pesar de figurar en los créditos como productora ejecutiva del filme dirigido por Paul Feig, la actriz confesó que su participación en las tareas de producción fue inexistente.
Durante su paso por el programa de Graham Norton, la nominada al Oscar no tuvo filtros al referirse a su desempeño en esa área. “No hice una mierda para hacer esa película”, aseguró entre risas, aclarando que su único aporte real fue interpretar a Nina Winchester.

Lo más curioso de la situación es que la propia Seyfried desconocía que ostentaba ese cargo hasta que el rodaje ya estaba en marcha. Según relató, se enteró de su título de una manera totalmente casual al revisar los documentos de trabajo diarios. “¿Puedo decirte algo? Soy productora de la película. Pero no lo supe hasta las tres semanas, cuando vi la hoja de rodaje y pensé: '¿Productora ejecutiva? Yo no me inscribí para eso'”, recordó.
Tras la sorpresa inicial, la actriz se comunicó con uno de los productores del proyecto para entender qué había sucedido. Fue entonces cuando le explicaron que su propio representante había negociado ese puesto como parte de su contrato. “Dije: 'Realmente más vale que esto sea un éxito'. Fue uno de esos créditos de vanidad, porque no hice una mierda para hacer esa película. Solo actué en ella”, sentenció.
La empleada se ha convertido en un fenómeno de taquilla, rozando los 375 millones de dólares a nivel mundial. La trama, basada en la exitosa novela de Freida McFadden, sigue a Millie (Sydney Sweeney), una joven que comienza a trabajar para un matrimonio adinerado compuesto por los personajes de Amanda Seyfried y Brandon Sklenar, quienes ocultan secretos oscuros.