Un relevamiento nacional realizado por Zentrix durante las últimas 24 horas arrojó un dato políticamente sensible para el Gobierno: el 71,9% de los consultados manifestó estar a favor del paro general convocado por la CGT, en un escenario donde el respaldo social a la reforma laboral impulsada por la Casa Rosada exhibe señales de desgaste.
La encuesta planteó una pregunta directa —“¿Está a favor del paro general organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT)?”— y mostró un apoyo mayoritario y consistente. El 67,5% respondió a favor con movilización, mientras que un 4,4% avaló la medida sin movilizarse, consolidando un bloque favorable que supera ampliamente a quienes se manifestaron en contra (27,3%). Apenas el 0,8% no expresó posición.
El dato adquiere relevancia adicional porque la propia CGT anticipó que no promoverá una movilización masiva. Aun bajo ese encuadre, la validación social aparece como robusta. Más que un alineamiento sindical, el resultado sugiere la existencia de un malestar económico de base que trasciende la lógica gremial y se proyecta sobre el debate laboral.

En paralelo, el monitoreo que Zentrix realiza sobre la reforma laboral muestra un corrimiento relevante en la opinión pública. En noviembre de 2025, el 55% de los consultados se manifestaba a favor de la iniciativa oficial, contra un 39% de rechazo. Sin embargo, en la medición de febrero de 2026, el apoyo descendió al 48,6%, mientras que la oposición escaló al 45,2%.
La variación no configura aún un rechazo mayoritario, pero sí revela una reducción del respaldo neto y un aumento de la polarización. La brecha entre posiciones, que meses atrás otorgaba margen político al oficialismo, hoy se estrecha en un contexto donde el contenido de la reforma comenzó a ser discutido con mayor nivel de detalle.
En términos políticos, la dinámica indica que la reforma dejó de operar como una bandera de consenso relativamente amplio para convertirse en un eje de conflicto social más definido, especialmente en un escenario económico que mantiene tensiones sobre empleo y actividad.

El respaldo al paro no aparece aislado. Se inscribe en un contexto de contracción del consumo, debilitamiento industrial y fragilidad del mercado laboral, con impacto directo en pymes y empleo formal. En ese segmento —que concentra cerca del 70% del empleo privado registrado— se acumulan cierres empresariales, pérdida de puestos de trabajo y presión sobre márgenes operativos.
La combinación de caída del poder adquisitivo, encarecimiento del crédito y menor dinamismo productivo refuerza un clima de incertidumbre persistente, que amplifica la sensibilidad social frente a cualquier modificación normativa vinculada a contratación, costos laborales o estabilidad.
Desde esa lectura, el apoyo mayoritario a la medida de fuerza puede interpretarse menos como una reacción coyuntural y más como la expresión de un malestar económico acumulado, que encuentra en la protesta sindical un canal visible de manifestación.
Más allá de la disputa política, el paro nacional tiene efectos macroeconómicos cuantificables. La estimación central ubica la pérdida neta de valor agregado en torno a USD 461 millones para una jornada completa de 24 horas con paralización del transporte público.
El monto equivale al 0,0685% del PBI nominal anual y representa aproximadamente una quinta parte de la producción correspondiente a un “día hábil equivalente”. Los sectores de mayor presencialidad —comercio, construcción, hoteles, gastronomía y transporte— concentran los mayores impactos, particularmente por la interrupción logística y el aumento del ausentismo.
Si bien parte de la actividad puede reprogramarse, en servicios intensivos en demanda presencial la pérdida suele ser parcialmente irreversible, lo que convierte a la jornada en un evento económicamente relevante aun cuando su duración sea acotada.
Los datos surgen de una encuesta realizada entre el 18 y 19 de febrero de 2026 sobre 493 casos válidos, con cobertura nacional y ponderación por región y edad. La recolección se efectuó mediante cuestionario autoadministrado en línea, con posterior depuración de duplicados y registros inconsistentes.
Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±4,1%, con un nivel de confianza del 95%.