Con el quórum asegurado para tratar la Reforma Laboral en Diputados, el sindicalismo dio por perdida la votación y comenzó a diseñar el “día después”. Sin margen en el Congreso, los gremios más combativos piden profundizar el conflicto con un paro de 36 horas, mientras la CGT apuesta a judicializar la norma si es aprobada.
La presión sobre gobernadores dialoguistas no dio resultados y en el mundo sindical reconocen que el escenario legislativo es adverso.
El Frente Sindical Unidad (FreSU), que agrupa a gremios duros como la UOM, Aceiteros y las dos CTA, llamó a escalar la protesta. El secretario general de la UOM, Abel Furlán, propuso una huelga de 36 horas la próxima semana, con 12 horas de movilización y luego un paro activo de 24 horas, en la previa del debate en el Senado.
“Esto se resuelve con disputa, con lucha”, sostuvo Furlán durante la movilización frente al Congreso. En las últimas semanas, el FreSU sumó adhesiones de peso como el sector camionero de Pablo Moyano y La Fraternidad, ampliando su base de apoyo y marcando diferencias con la conducción tradicional de la CGT.
Desde la CGT anticiparon que, si la ley es aprobada, buscarán frenarla en los tribunales. Cristian Jerónimo, uno de los cosecretarios generales, fue categórico: “Acá no terminó nada. Esto recién empieza”.
Otro de los triunviros, Jorge Sola, calificó el proyecto como “inconstitucional” al considerar que implica una regresión de derechos laborales consagrados en la Constitución.
La estrategia judicial replicaría movimientos previos del sindicalismo, que logró frenar o demorar otras reformas impulsadas por el oficialismo.
La falta de influencia en el actual Congreso y el escaso resultado de las negociaciones con gobernadores llevó a parte de la dirigencia sindical a pensar en el escenario electoral.
Jerónimo lo explicitó al señalar que el peronismo deberá construir una alternativa para 2027 con protagonismo del movimiento obrero. En ese marco, algunos gremios observan con atención el armado político del peronismo y mencionan nombres como el del gobernador bonaerense Axel Kicillof. Otros sectores incluso exploran figuras externas al esquema tradicional.
Con la votación prácticamente definida en Diputados, el sindicalismo cambia el eje: de la negociación parlamentaria a la calle, los tribunales y la construcción política a mediano plazo. La reforma laboral, lejos de cerrar el conflicto, abre una nueva etapa de confrontación
ND