La histórica Fábrica Argentina de Telas Engomadas confirmó que acatará la conciliación obligatoria que dictó el Gobierno para desactivar el conflicto en su planta industrial de San Fernando, luego del abrupto anuncio de cierre y el despido de más de 900 trabajadores, difundió la propia compañía en un comunicado oficial.
Según detalló la firma, la reapertura de la planta estará supeditada a que se verifiquen “las condiciones técnicas y de seguridad imprescindibles” en el predio. La empresa explicó que solo bajo ese marco hará efectivos los términos de la conciliación obligatoria dispuesta por las autoridades laborales, lo que implica retrotraer la situación al estado previo al conflicto mientras continúan las instancias de negociación con el Gobierno durante los 15 días que dura la medida.
La conciliación fue convocada luego de que los trabajadores se encontraran con un cartel en la entrada que anunciaba el cese de actividades en la fábrica de neumáticos ubicada en Virreyes y, como consecuencia, se concentraran para exigir la reapertura y la continuidad de sus puestos de trabajo. La medida oficial busca desactivar tensiones y promover una negociación entre las partes, mientras que la firma condiciona la reanudación de la actividad productiva a la confirmación de garantías de seguridad que permitan operar la planta.
La decisión de FATE se da en un contexto de fuerte tensión laboral y política, marcada por la crítica situación del sector industrial argentino y el impacto de medidas económicas recientes. La reapertura planteada por la empresa no implica una reversión automática del cierre definitivo anunciado previamente ni de los despidos, sino que supone una instancia de negociación y evaluación de condiciones técnicas para la operación.
Mientras tanto, sindicatos, trabajadores y autoridades continúan en un clima de incertidumbre y presión social ante el futuro de la planta y de los empleos vinculados a la producción de neumáticos en el país, en medio de un panorama más amplio de desafíos para la industria local.