Con un tono crítico hacia el oficialismo y hacia sectores del peronismo no kirchnerista, el diputado nacional Máximo Kirchner protagonizó uno de los últimos discursos del debate por la reforma laboral con una intervención centrada en el impacto social de la iniciativa, el rol del Fondo Monetario Internacional y las responsabilidades políticas detrás de su aprobación.
En un contexto en el que el kirchnerismo decidió exponer públicamente a los legisladores peronistas que, de distintas maneras, facilitaron el avance del proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei, Kirchner combinó cuestionamientos internos, referencias autobiográficas y una advertencia sobre lo que consideró un nuevo “fracaso” en materia económica y social.
Desde el inicio, el diputado apuntó contra legisladores que manifestaron su rechazo a la ley, pero que previamente habían contribuido a habilitar el debate.
“Escuché hace una hora un diputado que decía que votaba en contra de esta ley por su padre y por su madre. Muy bien. Pero entonces me pregunté qué es lo que lo llevó a dar quórum”, señaló.
En ese marco, sostuvo que esas decisiones no respondían a convicciones personales, sino a directivas políticas: “Está claro que no es su voluntad haber dado quórum, sino que fue una instrucción del gobernador que lo sentó en esa banca”.
Kirchner enmarcó ese comportamiento en las tensiones propias de la representación política: “Quienes estamos acá representamos espacios y partidos. Muchas veces, cuando aceptamos ocupar lugares, aceptamos atravesar contradicciones”.
En un pasaje central del discurso, el dirigente recordó su salida de la jefatura del bloque del Frente de Todos tras oponerse al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en el 2022.
“Me tocó dejar la jefatura de un bloque para oponerme a un acuerdo con el Fondo. Sufrí el escarnio dentro de mi propio partido”, afirmó en referencia a su polémica decisión. El gobierno de Alberto Fernández necesitó en aquel momento los votos de Juntos por el Cambio para aprobar el acuerdo alcanzado por Martín Guzmán.
Con el paso del tiempo, agregó, esa postura se vio confirmada: “Hoy, cuando muchos dan cuenta de que las políticas económicas son producto del Fondo, no me sale decir ‘yo se los dije’, pero me da tranquilidad que tengamos capacidad de reconocer errores y corregirlos”.
Otro de los ejes fue el impacto fiscal y previsional de la reforma. Kirchner advirtió que el nuevo esquema derivará en futuros ajustes: “Ese desfinanciamiento que se hará a través de la ANSES hará que volvamos a pelearnos cuando nos propongan subir la edad jubilatoria”.
Y agregó: “Mientras nosotros nos peleamos entre nosotros, de afuera se la llevan todas”.
El diputado sostuvo que el oficialismo contó con respaldo parlamentario suficiente y que, por lo tanto, deberá asumir los resultados de su gestión: “Este Gobierno ha tenido todas las leyes que ha querido. No habrá excusas para el fracaso que sobrevendrá”.
En ese sentido, rechazó la idea de una oposición meramente obstructiva: “No me opongo por capricho. Me opongo porque esta ley va a fracasar y va a someter a los argentinos”.
También vinculó la precarización laboral con problemáticas sociales más profundas: “Los más pibes ven cómo crece la tasa de suicidio mientras se los somete al dueño de turno”.
En paralelo, defendió una concepción de igualdad de oportunidades: “No creemos que todos tengamos que ser iguales, pero sí que haya un punto de partida similar”.
Y alertó: “Si el punto de partida ya es desigual, estamos condenando a millones a la nada misma”.
Más allá de las críticas al Gobierno, el discurso funcionó también como un mensaje interno.
En línea con la estrategia del cristinismo durante el debate, Kirchner buscó exponer el rol de los sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo que facilitaron el quórum, las mayorías o las negociaciones necesarias para la aprobación de la reforma.
Con una combinación de reproches, autocrítica y advertencias, su intervención apuntó a marcar responsabilidades políticas, tanto hacia el oficialismo libertario como hacia los aliados circunstanciales que, desde la oposición, contribuyeron al avance del proyecto.