El expediente acumula miles de fojas, decenas de testimonios y años de incertidumbre. Pero este viernes, el juicio oral por los delitos vinculados al caso Johana Ramallo tendrá uno de sus momentos más sensibles: su madre volverá a sentarse frente al tribunal. Marta Ramallo declarará nuevamente en el proceso que intenta reconstruir qué ocurrió en el entramado criminal que rodeó la desaparición de la joven.
La audiencia se reanudará esta mañana en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de La Plata, donde los jueces Andrés Basso, Germán Castelli y Nelson Jarazo llevan adelante el debate contra los acusados de integrar una organización dedicada a la trata de personas, la explotación sexual, el narcotráfico, el encubrimiento agravado y el falso testimonio.
La nueva declaración de la mujer se produce tras un giro en la estrategia judicial. A fines de diciembre de 2025, la mujer decidió apartar a sus abogadas y designar como nuevos representantes a Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly. A partir de ese cambio, la querella solicitó la suspensión del juicio para analizar en detalle el voluminoso expediente, compuesto por 76 cuerpos y más de 15 mil fojas, además de revisar las grabaciones de las audiencias realizadas durante el año pasado.

El tribunal hizo lugar al planteo y fijó la reanudación del debate para este 20 de febrero, lo que marca el reinicio formal del proceso en 2026.
La causa busca determinar las responsabilidades penales de los acusados en el funcionamiento de una estructura criminal que operaba en la Zona Roja platense, el mismo lugar donde Johana fue vista por última vez el 26 de julio de 2017, en la esquina de 1 y 63.
Aunque el juicio aborda delitos conexos al contexto de su desaparición, hasta ahora no se logró establecer qué ocurrió con la joven. La Justicia no pudo determinar si fue víctima de un homicidio, si murió por una sobredosis o si su fallecimiento se produjo en otras circunstancias antes de que su cuerpo fuera descartado.
Los restos de Johana fueron hallados en 2018 en la costa del Río de la Plata, en Berisso, y recién un año después se confirmó su identidad mediante estudios de ADN.
Durante las audiencias realizadas en 2025, distintos testigos describieron el funcionamiento interno de la Zona Roja, incluyendo la existencia de cobros ilegales, control territorial y comercialización de estupefacientes. Sin embargo, ninguno de esos testimonios logró esclarecer el destino final de la joven.
También declararon empleados de un hotel alojamiento donde, según una de las hipótesis, Johana se habría descompensado el día previo a su desaparición. Esos aportes tampoco permitieron reconstruir con precisión lo sucedido.
En ese contexto, la declaración de su madre adquiere un peso especial. A lo largo de los años, Marta Ramallo sostuvo que el objetivo central del proceso es conocer la verdad sobre la muerte de su hija y establecer las responsabilidades correspondientes.
Su testimonio marcará uno de los puntos centrales en esta nueva etapa del juicio, en un caso que, a más de ocho años de la desaparición, aún no logró responder la pregunta principal: qué pasó con Johana Ramallo.