07/03/2026 - Edición Nº1124

Internacionales

Calendarios globales

Ramadán, Cuaresma y Año Nuevo lunar coinciden en el calendario

20/02/2026 | Tres tradiciones religiosas y culturales transcurren casi al mismo tiempo por una singular convergencia astronómica.



En distintos puntos del planeta, millones de personas atraviesan simultáneamente períodos de ayuno, recogimiento o celebración. Este año, el Ramadán en el mundo islámico, la Cuaresma en el cristianismo y el Año Nuevo lunar en diversas culturas asiáticas coinciden casi en paralelo dentro del calendario gregoriano.

No se trata de una coordinación deliberada ni de un fenómeno excepcional en términos astronómicos, pero sí de una convergencia poco habitual que pone en evidencia cómo los sistemas calendáricos religiosos, construidos a lo largo de siglos, interactúan entre sí cuando se traducen al calendario civil utilizado globalmente. La clave está en que las tres celebraciones dependen, en mayor o menor medida, de ciclos lunares.

Ramadán: un mes que se desplaza cada año


Fieles musulmanes en la oración nocturna de Tarawih, práctica habitual durante las noches de Ramadán.

El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, un sistema estrictamente lunar compuesto por doce meses de 29 o 30 días. Al no ajustarse al ciclo solar, el año islámico es más corto que el gregoriano en aproximadamente diez u once días. Esa diferencia provoca que el Ramadán se adelante cada año en el calendario civil y recorra todas las estaciones a lo largo de unas tres décadas. Su inicio depende del avistamiento de la luna creciente, lo que puede generar pequeñas variaciones entre países.

Durante este mes, los musulmanes practican el ayuno diario desde el amanecer hasta la puesta del sol, acompañado de oración, lectura del Corán y actos de caridad. Más allá de la dimensión ritual, el período tiene una fuerte impronta comunitaria.

Cuaresma: cálculo lunar dentro de un calendario solar

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se extiende durante cuarenta días hasta la Semana Santa. Su fecha está determinada por la Pascua, que se calcula según una fórmula establecida en la Antigüedad cristiana: el domingo posterior a la primera luna llena después del equinoccio de marzo.

Aunque el cristianismo utiliza el calendario solar, la determinación de la Pascua conserva un componente lunar. Por eso la Cuaresma se mueve dentro de un rango que suele ubicarse entre febrero y marzo. Para los fieles, es un tiempo de reflexión, penitencia y preparación espiritual que remite a los cuarenta días que, Jesús pasó en el desierto.


Altar decorado con vestiduras moradas en una iglesia católica, símbolo del tiempo de Cuaresma.

Año Nuevo lunar: tradición lunisolar en Asia

El Año Nuevo lunar, celebrado en China, Corea, Vietnam y otras sociedades de Asia oriental y sudoriental, se rige por un calendario lunisolar que combina los ciclos de la luna con ajustes vinculados al año solar.

Suele caer entre el 21 de enero y el 20 de febrero y marca el inicio de un nuevo ciclo zodiacal. Las celebraciones incluyen reuniones familiares, rituales de prosperidad, desfiles y manifestaciones culturales que se extienden durante varios días. A diferencia del Ramadán y la Cuaresma, no se trata de un período de ayuno o penitencia, sino de una festividad asociada al renacimiento y la renovación.

La lógica de la coincidencia

Cuando estos sistemas se traducen al calendario gregoriano, utilizado como referencia internacional, pueden generarse superposiciones parciales. El desplazamiento anual del Ramadán, sumado al rango móvil de la Cuaresma y la ventana variable del Año Nuevo Lunar, abre ocasionalmente una franja temporal en la que los tres coinciden.

No es un fenómeno único en la historia, pero tampoco es habitual que se desarrollen con apenas días de diferencia. Más que un hecho extraordinario, se trata de una consecuencia matemática de la interacción entre calendarios religiosos y el calendario civil. La coincidencia ofrece una imagen simbólica del mundo contemporáneo: distintas comunidades, con tradiciones milenarias y marcos culturales propios, atravesando al mismo tiempo períodos de introspección, cambio o celebración. En un escenario globalizado, el calendario también revela cruces inesperados.