El debate por la reforma laboral volvió a dejar al descubierto una debilidad estructural de La Libertad Avanza: la falta de un semillero propio de dirigentes con oficio parlamentario.
A más de dos años de su irrupción en el poder, el oficialismo libertario sigue dependiendo en gran medida de cuadros provenientes del PRO para sostener volumen político, ordenar la estrategia legislativa y evitar que el kirchnerismo le imponga el ritmo en el Congreso.
La sesión en Diputados, atravesada por tensiones reglamentarias, errores discursivos y negociaciones de último momento, expuso con claridad esa dependencia y volvió a mostrar las limitaciones de una bancada integrada, en buena parte, por dirigentes sin experiencia previa en el Parlamento.
Uno de los momentos más incómodos para el oficialismo se produjo durante la apertura del debate, a cargo del diputado libertario Lisandro Almirón.
Su intervención estuvo marcada por una lectura constante del discurso, una práctica expresamente prohibida por el reglamento de la Cámara. El legislador se limitó a repetir argumentos sin fluidez ni capacidad de improvisación, en un contexto que exigía solvencia y liderazgo.
El episodio recordó otro traspié reciente: durante el tratamiento del Presupuesto 2026, Almirón intentó “defender” el proyecto del Gobierno, pero terminó leyendo, por error, el dictamen del kirchnerismo. Un blooper que circuló durante días en redes y pasillos del Congreso, y que reforzó la imagen de amateurismo del bloque.
La fragilidad operativa de La Libertad Avanza también quedó expuesta en uno de los momentos más tensos de la sesión, cuando el kirchnerismo advirtió que varios diputados libertarios habían abandonado sus bancas.
La maniobra dejó al oficialismo momentáneamente sin quórum, lo que abría la puerta a levantar la sesión y frustrar la votación. La escena generó nerviosismo en el recinto y evidenció problemas de coordinación interna.
En ese contexto emergió la figura de Silvana Giudici, una de las incorporaciones más recientes provenientes del PRO. Giudici reaccionó con rapidez y presentó una moción de orden para votar el proyecto en media hora y evitar que el debate se dilatara.
Aunque finalmente retiró la propuesta, su intervención fue clave para desactivar la ofensiva kirchnerista y reposicionó al oficialismo. Fue, además, la única voz de La Libertad Avanza que reaccionó políticamente en ese tramo crítico.
Con una extensa trayectoria parlamentaria, Giudici encarna justamente el tipo de experiencia del que carecen muchos libertarios. Su llegada desde el PRO es vista dentro del bloque como un refuerzo estratégico.
Otro de los pilares del andamiaje político libertario en los últimos meses ha sido Diego Santilli, también de origen PRO.
Santilli se convirtió en una figura central tras su inesperada victoria frente al kirchnerismo el 26 de octubre, en una campaña que debió liderar en soledad luego del escándalo protagonizado por José Luis Espert. Su decisión de raparse como gesto simbólico terminó de consolidar su perfil como referente libertario ante la militancia.
Ya como ministro del Interior, Santilli fue una pieza clave para sumar el respaldo de varios gobernadores al proyecto de reforma laboral, una tarea que requiere negociación política, contactos territoriales y experiencia institucional, atributos escasos en el núcleo duro libertario.
Intentaron todo. Con molotov, con piedras, desconectando micrófonos y amenazando trabajadores. NO PUDIERON.
— Diego Santilli (@diegosantilli) February 20, 2026
La Reforma Laboral fue aprobada en Diputados. Y pronto será LEY.
De la mano de @JMilei, la Argentina vuelve a ser grande otra vez. pic.twitter.com/5BdMPhNQrW
En la misma línea se inscribe la figura de Patricia Bullrich, otra dirigente proveniente del PRO que logró ganarse el respaldo del electorado libertario.
Con su incorporación, La Libertad Avanza comenzó a tener mayor peso en el Senado, un ámbito donde hasta ahora el oficialismo mostraba serias debilidades y escasa capacidad de incidir en la agenda pública.
La presencia de Bullrich permitió equilibrar fuerzas en una Cámara alta históricamente adversa para el oficialismo y reforzó la estrategia política del Gobierno en un terreno donde los libertarios “hacían agua”.
Estamos cambiando la historia. Y vamos a fondo. Prepárense…
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) February 20, 2026
El 1 de marzo, en la apertura de sesiones del Presidente @JMilei, el Congreso más reformista de la historia le habrá dado 3 leyes importantísimas: la modernización laboral, el Régimen Penal Juvenil y el Acuerdo… pic.twitter.com/ogzcVZFkuT
A la lista de dirigentes clave provenientes del macrismo se suma Cristian Ritondo, quien continúa formalmente en el PRO pero mantiene un vínculo fluido con el oficialismo.
Durante 2024 y 2025, Ritondo protagonizó intervenciones decisivas en el Congreso, funcionando como interlocutor privilegiado entre el PRO, los bloques provinciales y La Libertad Avanza. Su rol fue central para destrabar negociaciones y sostener mayorías en votaciones sensibles. Se ganó el respeto de la tropa libertaria.
La creciente gravitación de exdirigentes del PRO dentro del oficialismo plantea un interrogante de fondo: hasta qué punto La Libertad Avanza puede consolidarse como una fuerza autónoma sin desarrollar una dirigencia propia.
Por ahora, el Gobierno depende de esos refuerzos para no ser desbordado por el kirchnerismo y para sostener su agenda legislativa. La reforma laboral fue una nueva prueba de ello.