La inflación mayorista fue de 1,7% en enero y quedó 1,2 p.p por debajo del índice de precios al consumidor, que se ubicó en 2,9% en el mismo período. El dato fue celebrado por el presidente Javier Milei, quien aprovechó para cuestionar con dureza a quienes advierten sobre una posible aceleración inflacionaria.
“Para los que hablan de catástrofe en materia de inflación cuando saben la dinámica de reacomodamiento de los precios relativos fruto del desastre que dejaron los kukas... ¿Brutos o deshonestos? TMAP. VLLC!”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
INFLACIÓN MAYORISTA.
— Javier Milei (@JMilei) February 19, 2026
Para los que hablan de catástrofe en materia de inflación cuando saben la dinámica de reacomodamiento de los precios relativos fruto del desastre que dejaron los kukas ...
¿Brutos o deshonestos?
TMAP.
VLLC! https://t.co/BakhMyaie4
El dato mayorista suele ser seguido de cerca por el mercado, ya que funciona como un indicador adelantado de la inflación minorista. En este caso, la suba moderada reflejó una menor presión desde el lado de los bienes, en contraste con el fuerte ajuste que vienen registrando los servicios.
Uno de los principales cambios en la dinámica inflacionaria es el fuerte aumento de los servicios, que durante años habían quedado rezagados frente a otros precios de la economía.
Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), desde diciembre de 2023 los servicios acumulan subas muy superiores a la inflación general.
El transporte lidera los incrementos, con un alza de 996%, seguido por el gas, que subió 766%, y la energía, con un aumento de 370%. En conjunto, la canasta de servicios registró una suba de 593% en ese período, muy por encima de la inflación acumulada (200%).
Este proceso responde al reacomodamiento de precios relativos impulsado por el Gobierno, que buscó reducir subsidios y corregir distorsiones acumuladas durante años.
Sin embargo, los salarios, otro precio importante de la economía, no acompañaron ese ritmo de ajuste, lo que impactó directamente en el poder adquisitivo y en el consumo.
Mientras tanto la inflación general no muestra señales de desaceleración, algunos indicadores adelantados reflejan nuevas presiones, especialmente en alimentos.
Según la consultora LCG, la inflación de alimentos y bebidas en las últimas cuatro semanas alcanzó el 3,4%, lo que marca una aceleración respecto de períodos anteriores.
Inflación de alimentos y bebidas de las últimas cuatro semanas saltó a 3,4%. Dato preocupante de la consultora LCG. Lo bueno es que en la tercera semana de febrero se desaceleraron los aumentos al 0,5% pic.twitter.com/UqYv52k9UP
— Pablo Wende (@PabloWende) February 19, 2026
En la misma línea, un relevamiento del CEPA mostró que 7 de los 8 productos relevados registraron aumentos en la segunda semana de febrero, con subas de hasta 4,9%.
Entre los principales incrementos se destacaron:
Estos datos reflejan que, pese a la desaceleración de la inflación mayorista en enero, persisten focos de presión en productos clave para el consumo cotidiano.