20/02/2026 - Edición Nº1109

Internacionales

Diplomacia regional

Lula desafía a Estados Unidos por Maduro: qué hay detrás de su jugada por Venezuela

20/02/2026 | El presidente brasileño cuestiona la jurisdicción extranjera y plantea un dilema entre soberanía y justicia internacional.



La declaración de Luiz Inácio Lula da Silva sobre el eventual juzgamiento de Nicolás Maduro reactivó una discusión que trasciende el caso venezolano. En un contexto de alta sensibilidad diplomática, el mandatario brasileño sostuvo que si el exjefe de Estado debe enfrentar cargos, el proceso debería realizarse dentro de Venezuela. La afirmación introduce una dimensión jurídica en un escenario ya cargado de tensiones políticas. No se trata solo de una opinión personal, sino de un posicionamiento estratégico en el tablero regional.

El episodio ocurre tras la detención de Maduro en territorio estadounidense, bajo acusaciones vinculadas al narcotráfico. La captura alteró equilibrios en América Latina y abrió interrogantes sobre la competencia judicial de tribunales extranjeros frente a líderes soberanos. La cuestión central es si prevalece el principio de jurisdicción nacional o la extraterritorialidad penal promovida por potencias globales. En ese marco, Brasil intenta mantener una línea de prudencia institucional sin aislarse del consenso democrático internacional.

Brasil 


Brasil es un vasto país de Sudamérica que se extiende desde la Cuenca del Amazonas en el norte hasta los viñedos y las enormes cataratas del Iguazú en el sur.

Soberanía y jurisdicción

Lula fundamentó su postura en la defensa de la soberanía estatal como principio rector del derecho internacional contemporáneo. Según su planteamiento, permitir que un mandatario sea juzgado fuera de su territorio podría sentar un precedente complejo para la estabilidad regional. La preocupación radica en evitar que la justicia se convierta en herramienta de presión geopolítica. Para Brasil, el respeto a los procedimientos internos es parte de una arquitectura diplomática que busca equilibrio y no confrontación directa.

Sin embargo, la viabilidad de un juicio en Venezuela despierta cuestionamientos sobre independencia judicial y garantías procesales. Diversos actores sostienen que, dada la estructura institucional venezolana, un proceso interno podría carecer de legitimidad ante la comunidad internacional. El dilema no es meramente jurídico, sino político: cómo equilibrar soberanía con estándares universales de justicia. La discusión revela fracturas dentro de América Latina respecto a la forma de gestionar crisis de gobernabilidad.


Lula plantea que Maduro sea juzgado en Venezuela y reabre debate sobre soberanía y jurisdicción internacional en América Latina.

Equilibrio regional en tensión

La posición brasileña también responde a una lógica de liderazgo regional. Brasil aspira a consolidarse como mediador en conflictos sudamericanos y evitar alineamientos automáticos con Washington. Defender el juzgamiento en Venezuela le permite sostener un discurso de autonomía estratégica, aunque sin respaldar explícitamente a Maduro. Esta línea busca preservar canales diplomáticos abiertos en un momento de alta volatilidad.


Brasil cuestiona la extraterritorialidad penal tras la detención de Maduro y busca preservar equilibrio diplomático regional.

El desenlace del caso tendrá efectos más amplios que el destino personal del exmandatario. La región enfrenta una encrucijada entre fortalecer mecanismos internos de rendición de cuentas o aceptar la creciente intervención de jurisdicciones externas en asuntos soberanos. Lo que está en juego es la arquitectura política latinoamericana en un entorno global cada vez más fragmentado. La declaración de Lula no clausura el debate, pero marca una pauta clara sobre cómo Brasil pretende navegar esta crisis.