La interna en el Poder Ejecutivo sumó un nuevo capítulo de tensión ideológica. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, cuestionó abiertamente la política de apertura de importaciones y advirtió que el país corre el riesgo de caer en una dependencia absoluta de China.
El desencadenante fue un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los impuestos a las importaciones (aranceles) que había fijado Donald Trump. Para la titular del Senado, esta decisión judicial representa un "golpe" a la producción y al establecimiento de empresas.
La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones, implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos.
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) February 20, 2026
Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de… pic.twitter.com/rijHfl3Fgx
Esta postura marca un contraste directo con el rumbo económico de Javier Milei. Mientras el presidente defiende la eliminación de barreras comerciales, su compañera de fórmula sostiene que la apertura total "profundiza las emergencias económicas y sociales".
El debate de fondo planteado por la funcionaria divide al oficialismo entre un "nacionalismo" que busca proteger las fábricas y un "globalismo" que apuesta a la apertura total del mercado para bajar precios.
La Justicia estadounidense determinó que el presidente no puede crear impuestos por cuenta propia bajo el argumento de una "emergencia". Esta facultad pertenece exclusivamente al Congreso de ese país.
En Argentina, el impacto es político y económico. Según el exdirector de Aduana, Guillermo Michel, el país entregó concesiones en tecnología y propiedad intelectual a cambio de que Estados Unidos no aplicara esos aranceles. Si la justicia de ese país ahora los prohíbe, el beneficio para la producción argentina podría quedar sin efecto.

El antecedente directo de esta postura ocurrió el pasado 2 de septiembre, cuando la vicepresidenta visitó la planta de neumáticos FATE en San Fernando, que cerró este miércoles. En aquel momento, la funcionaria calificó a la industria nacional como un "motor de desarrollo y soberanía".
Durante la recorrida, Villarruel mantuvo un intercambio incómodo con Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único del Neumático (SUTNA). El gremialista le entregó una carta denunciando que la apertura de importaciones y la Ley Bases —la cual ella misma desempató en el Senado— estaban destruyendo el empleo.
En esa visita, la funcionaria fue recibida por el presidente de la compañía, Javier Madanes Quintanilla. Pese a las críticas del sindicato por su postura sobre la última dictadura militar, Villarruel se mostró recorriendo las máquinas y saludando operarios, asegurando que su objetivo era dar un "espaldarazo" a quienes generan trabajo genuino.
Villarruel vinculó la situación internacional con la realidad de las fábricas locales. Aseguró que "sin industria se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista". La funcionaria fue directa al marcar su posición soberana: "Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina".
El reclamo ocurre en un contexto crítico para el sector productivo. De acuerdo con datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), el país perdió 65.000 puestos de trabajo industriales en los últimos dos años. A esto se suma el cierre o achique de empresas emblemáticas como Whirlpool, Dánica y Kimberly-Clark. En el caso de FATE, la crisis derivó esta semana en la pérdida de 920 puestos de trabajo.
El Gobierno nacional sostiene que facilitar el ingreso de productos extranjeros ayuda a frenar la inflación. Según un informe de la consultora PxQ, los neumáticos importados aumentaron un 34,8% entre 2023 y 2025, mientras que los precios internos bajaron un 42,6%.
Sin embargo, la vicepresidenta planteó que el país no debe resignarse a ser solo un "país de servicios". Su mensaje final en la red social X fue una definición de principios: "En definitiva estamos hablando de Nacionalismo o Globalismo". Esta frase expone la distancia política con la "mesa chica" de la Casa Rosada.