La agencia espacial estadounidense NASA completó con éxito la prueba “wet dress rehearsal” para la misión Artemis II, un simulacro exhaustivo que incluyó el abastecimiento de combustible criogénico y la simulación de la cuenta regresiva del cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion. Este ensayo es considerado el último gran hito antes de autorizar el vuelo real con tripulación humana alrededor de la Luna.
Durante la maniobra, ingenieros cargaron cerca de 2,6 millones de litros de hidrógeno líquido y oxígeno líquido en el propulsor, un proceso delicado que había presentado fugas técnicas en intentos previos y que obligó a sustituir sellos para asegurar la integridad del sistema. La operación se prolongó hasta pocos segundos antes de un lanzamiento simulado, validando el comportamiento de los sistemas automatizados de la nave.
Con la prueba superada sin contratiempos críticos, la NASA apunta al 6 de marzo de 2026 como la primera ventana viable para el despegue de Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. La agencia señala que aún restan revisiones finales de datos y la ejecución de evaluaciones técnicas adicionales antes de confirmar formalmente la hora de partida.
Los cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, entraron en cuarentena sanitaria de 14 días como parte de la preparación de vuelo. Si el lanzamiento se retrasa fuera de la ventana de marzo, la próxima oportunidad sería en abril.

Esta misión será la primera con tripulación humana más allá de la órbita terrestre baja desde 1972. A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II no aterrizará en la superficie lunar, sino que llevará a los astronautas a dar la vuelta al satélite y regresar a la Tierra en un viaje de aproximadamente 10 días.
Artemis II forma parte de un programa más amplio que busca establecer una presencia humana sostenible en la Luna y allanar el camino para futuras misiones que sí intentarán alunizar, como Artemis III. La misión validará tecnologías de soporte vital, navegación y operaciones en espacio profundo con humanos a bordo (capacidades indispensables para exploraciones más ambiciosas, incluso hacia Marte).

En síntesis, el éxito de esta prueba acerca un poco más a la humanidad al regreso de astronautas al entorno lunar tras más de medio siglo, con un objetivo tecnológico y científico que va más allá de un simple récord histórico.