A partir de datos oficiales que publica el Banco Central, aumenta mes a mes la preocupación en el mundo del crédito.
Es que, desde octubre de 2024, los créditos al sector privado vienen incrementando su irregularidad. Esto es: deudas que no se pueden pagar en los vencimientos correspondientes y caen en mora.
Con los datos a diciembre de 2025, el panorama es incluso peor que los niveles de pandemia, cuando ante la falta de ingresos, muchas familias y empresas no pudieron seguir pagando sus préstamos.
En el sector privado en general, la irregularidad pasó del 1,5% en diciembre de 2024 al 5,5% doce meses después. Esto es, se casi cuadruplicó la morosidad en apenas un año.
En el desagregado, las familias escalaron al 9,3%, un récord en la serie histórica (últimos 15 años), mientras que las empresas alcanzaron el 2,5%. Es decir, la situación más acuciante la viven las familias, pero la tendencia es la misma: en ambos casos se multiplicaron por 3 veces y media quienes no pueden afrontar sus deudas.

La mora alcanza los préstamos personales, así como también las tarjetas de crédito. En el caso de los préstamos personales, el 12% de las familias no pudo pagar sus créditos. Esto es, tres veces y media más de morosidad respecto al año anterior (3,3%) y récord de la serie de 15 años.
A su vez, el 9,3% de las familias no pudo afrontar las tarjetas de crédito: cinco veces más de mora respecto al año anterior (1,9%), en una tendencia que empieza a volverse explosiva.

Los préstamos garantizados se ubican en niveles más cercanos al promedio histórico: los prendarios presentan una irregularidad del 5,8% (pero en ascenso) mientras los hipotecarios apenas 1,2%.
Estos últimos son resaltados por su crecimiento por el BCRA: 3.000 altas adicionales de préstamos hipotecarios a las familias en diciembre, acumulando en 2025 cerca de 43.700 nuevos deudores en este segmento
La merma en los ingresos, así como las altas tasas de interés (muy positivas en términos reales, esto es, en comparación con la inflación), constituyen las principales causas de esta situación.
La mora no solo afecta a quienes no pueden pagar sus deudas, sino que también pone en tensión al sistema financiero, si bien cuenta con un nivel importante de solvencia.
En el propio informe del BCRA consta que “En diciembre la rentabilidad del conjunto de entidades fue ligeramente positiva en términos del activo (0,4%a.), llevando a que el ROA acumulado en el año alcance 1%”.
De este modo, el ROA del sistema financiero de 2025 “fue inferior al registrado en 2024, principalmente por un menor margen financiero integral real y por aumento de los cargos por incobrabilidad, efectos compensados parcialmente por una reducción en los gastos de administración, entre otros egresos”.
En suma, la situación financiera empieza a mostrar signos de precariedad, especialmente en el segmento familias. Ante la falta de ingresos, deben recurrir a préstamos, con tasas de interés tan altas, que se tornan impagables. En un círculo vicioso, cada vez mayor porcentaje de los ingresos deben destinarse a pagar deudas, reduciendo aún más el ingreso disponible para afrontar el resto de los gastos.