24/02/2026 - Edición Nº1113

Internacionales

Guerra Fría

La foto de Nixon con Mao en Pekín: qué movida oculta contra Moscú reveló

23/02/2026 | El 21 de febrero de 1972, Washington y Pekín iniciaron un acercamiento que alteró el equilibrio global.



El 21 de febrero de 1972, el presidente estadounidense Richard Nixon aterrizó en Pekín en una visita que transformaría la arquitectura geopolítica de la Guerra Fría. Hasta ese momento, Estados Unidos y la República Popular China habían permanecido sin relaciones diplomáticas formales desde 1949. El viaje rompió más de dos décadas de aislamiento y abrió un canal directo entre dos potencias enfrentadas ideológicamente.

La imagen del mandatario estadounidense estrechando la mano de Mao Zedong recorrió el mundo y simbolizó un cambio estratégico de gran alcance. En un escenario dominado por la rivalidad con la Unión Soviética, Washington buscaba reequilibrar el tablero global mediante un acercamiento pragmático. La diplomacia pasó a ser utilizada como herramienta de contención estratégica, redefiniendo alianzas y prioridades internacionales.

Pekín 


Pekín, la enorme capital de China, tiene una historia que se remonta a 3 milenios. Aun así, es conocida tanto por su arquitectura moderna como por sus sitios antiguos, como el complejo de la Ciudad Prohibida, el palacio imperial durante las dinastías Ming y Qing. 

Triangulación y cálculo geopolítico

La visita no fue un gesto improvisado, sino el resultado de negociaciones secretas y una planificación minuciosa. La administración estadounidense comprendió que la fractura sino-soviética ofrecía una oportunidad para debilitar la cohesión del bloque comunista. Al mismo tiempo, Pekín buscaba romper su aislamiento internacional y obtener reconocimiento como actor central en la política mundial.

El encuentro derivó en el Comunicado de Shanghái, documento que sentó las bases para la normalización progresiva de relaciones. Aunque persistían diferencias profundas, ambas partes acordaron mecanismos de diálogo y cooperación limitada. La lógica de equilibrio de poder prevaleció sobre la confrontación ideológica absoluta, marcando un precedente para la diplomacia contemporánea.


El viaje de Nixon a China en 1972 redefinió el equilibrio global de la Guerra Fría.

Consecuencias de largo plazo

El acercamiento entre Washington y Pekín tuvo efectos que trascendieron la coyuntura de 1972. Contribuyó a aislar estratégicamente a Moscú y alteró las dinámicas de negociación nuclear y comercial. Décadas después, la integración de China en la economía global encontraría en aquel gesto inicial uno de sus puntos de partida más visibles.


El acercamiento Washington-Pekín aisló a Moscú y cambió la diplomacia mundial.

Sin embargo, la relación bilateral evolucionó hacia una competencia estructural en el siglo XXI. Lo que comenzó como táctica de equilibrio terminó configurando una interdependencia compleja y, más recientemente, una rivalidad tecnológica y económica. La efeméride del 21 de febrero recuerda que las decisiones diplomáticas pueden reconfigurar el sistema internacional durante generaciones.