La industria automotriz argentina atraviesa una nueva señal de alarma. En medio de una fuerte caída en las ventas de autos 0 km y una demanda paralizada, el grupo Stellantis decidió suspender la producción en su planta de El Palomar, mientras el sector opera sin datos oficiales de patentamientos y con niveles mínimos de actividad.
La combinación de ventas en retroceso, crédito caro, atraso cambiario y capacidad ociosa extrema configura un escenario que preocupa a las terminales, concesionarios y proveedores.
Actualmente, el sector funciona con apenas el 31,2% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.

En este contexto, Stellantis —uno de los mayores fabricantes del país— resolvió suspender la actividad en su planta bonaerense de El Palomar, una decisión que refleja el freno en la demanda y el exceso de capacidad productiva.
La medida se inscribe en un escenario donde las automotrices enfrentan un mercado debilitado y con perspectivas inciertas, lo que obliga a ajustar la producción para evitar acumulación de stock.
El dato es especialmente sensible porque Stellantis produce modelos clave para el mercado local y regional, por lo que la suspensión refleja el impacto directo de la crisis sobre el núcleo industrial del sector.
La incertidumbre se profundiza por una situación inédita:el sector automotor no cuenta con cifras actualizadas de patentamientos.
La Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor (DNRPA) dejó de compartir los datos diarios que utiliza el Sistema de Información Online del Mercado Automotor Argentino (Siomaa), herramienta clave para terminales, importadores y concesionarios.
Como resultado, las empresas operan sin referencias claras sobre el nivel de ventas ni el comportamiento de la competencia. “Nunca antes sucedió. Es extraño que no haya datos pero tampoco explicaciones”, señalaron desde una automotriz.
Sin esta información, las marcas no pueden ajustar descuentos, modificar estrategias comerciales ni definir programas de financiamiento.
Aunque no hay cifras oficiales, el relevamiento informal entre concesionarios muestra un deterioro significativo. En el sector estiman que las ventas de autos 0 km podrían estar entre un 20% y un 30% por debajo de los niveles del mismo mes del año pasado.
“Febrero posiblemente arroje un peor resultado porque ninguna marca va a salir a conquistar compradores asumiendo un riesgo financiero a ciegas”, admitieron desde una terminal.
El otro gran obstáculo es el costo del financiamiento. Las tasas de interés siguen en niveles elevados, lo que limita la posibilidad de ofrecer créditos accesibles.
Las propias automotrices deben subsidiar las tasas para sostener las ventas, lo que implica asumir pérdidas financieras. “Ir a tres años financiando el 50% del valor del auto es muy costoso”, reconocieron desde el sector. Esto reduce el acceso al crédito, una herramienta clave para sostener la demanda.