Luciana Aymar, reconocida como la mejor jugadora de hockey de todos los tiempos y ocho veces elegida Mejor del Mundo, volvió a sentir la adrenalina de la competencia, pero esta vez lejos del césped y con una paleta de pádel en la mano.
La rosarina se consagró campeona de la categoría Open en el torneo Wonder Padel disputado en Maitencillo, Chile, junto a su compañera de dupla Flor Mugnos. El triunfo incluyó un premio económico de 350.000 pesos chilenos, equivalente a más de medio millón de pesos argentinos.
"Estoy feliz de haber ganado, pero sobre todo de haberlo disfrutado al máximo. Fue un desafío enorme jugar este torneo y ni hablar la sensación de salir campeonas. Gracias a mi compa Flor Mugnos (jugadora y profesora de pádel) por la paciencia y el equipo que hicimos, a nuestras rivales por exigirnos hasta el último punto y al torneo Wonder Padel por la gran organización", señaló Lucha, quien hoy está radicada en el país trasandino junto a su marido, el extenista Fernando González.
Retirada oficialmente del hockey en 2014, tras el Champions Trophy de Mendoza, Aymar encontró en el pádel una nueva pasión que le permite mantener vivo el fuego sagrado del deporte. “Volver a sentir esa adrenalina de competir tiene algo muy especial”, confesó tras levantar el trofeo.
Su victoria no solo confirma que el talento es eterno, sino que también inspira a otros deportistas retirados a buscar nuevos horizontes competitivos. En su caso, el pádel se convirtió en el escenario perfecto para seguir demostrando su capacidad y disciplina.
Con este logro, Aymar ratifica que su nombre seguirá ligado a la palabra campeona, sin importar la disciplina. Su historia es la de una atleta que nunca dejó de creer en el poder del deporte como motor de vida y superación, pero sobre todo porque su figura trasciende fronteras.

Con la camiseta de Las Leonas, Luciana Aymar ganó dos Copas del Mundo (Perth 2002 y Rosario 2010), además de sumar cuatro Champions Trophy (2001, 2008, 2009 y 2010) y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, junto con la medalla de bronce en Atenas 2004 y Londres 2012. Su palmarés la convirtió en la máxima referente del hockey argentino.
En los Juegos Panamericanos, Lucha conquistó tres medallas de oro (Winnipeg 1999, Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007), además de una plata en Guadalajara 2011, dejando una huella imborrable en la historia continental. Su aporte fue decisivo para que Argentina se mantuviera en la élite durante más de una década.
A nivel individual, fue elegida Mejor Jugadora del Mundo en ocho ocasiones por la Federación Internacional de Hockey (FIH), un récord absoluto que ningún otro jugador o jugadora ha alcanzado. En 2010, además, fue declarada Leyenda del Hockey por la propia FIH, un reconocimiento reservado a figuras históricas del deporte.