Beto Casella tuvo un mano a mano en Secretos verdaderos con Luis Ventura y habló de todo. El conductor de BTV apuntó sin filtro contra Viviana Canosa por su forma de ejercer el periodismo y, especialmente, por sus últimas polémicas al aire. El periodista fue tajante. Habló de una “patología rara” que, según él, se activa cuando se prende la luz roja de la cámara y el minuto a minuto empieza a subir.
“No perdona ni a la madre”, deslizó, dejando entrever que el rating puede transformarse en combustible peligroso. Incluso recordó haber sido víctima de críticas por el solo hecho de pedir pruebas ante acusaciones que nunca se terminaron de comprobar. Ventura también fue más allá y sugirió que Canosa, en distintos momentos de su carrera, estuvo muy cerca del poder político de turno. Sin dar nombres al aire (aunque prometió que los diría fuera de cámara), dejó flotando la idea de que alguien pudo haberle “puesto una ficha” y que ella compró una versión que después la dejó expuesta. Una teoría que, claro, abrió otro debate: ¿convicción propia o influencia externa?
En la charla también se mencionó el conflicto que involucró a Lizy Tagliani, donde las acusaciones públicas habrían tenido consecuencias delicadas en un momento personal sensible para la conductora. "Algunos nos preguntamos si había pruebas, y sólo por eso salió a hablar feo. Eso era ganado por el número que tenía que hacer. Por eso ahora tiene 14 cartas documento", sostuvo.
Beto insistió en que, más allá de las presiones del canal o de la famosa “cucaracha” que informa cómo sube el número, cada conductor es responsable de lo que dice cuando la cámara está encendida. “El rating es un minuto. Las cartas documento pueden durar años”, resumió, marcando la diferencia entre el impacto inmediato y las consecuencias posteriores.