La nueva era de la Fórmula 1, marcada por la revolución de los motores híbridos y la aerodinámica activa, amenaza con nacer en medio del conflicto.
Los recientes ensayos de pretemporada en Bahréin encendieron todas las alarmas en el paddock: el comportamiento dispar de los monoplazas en las simulaciones de salida obligó a la FIA a intervenir de urgencia para evitar accidentes en el inicio de los Grandes Premios.
Según revelaron medios especializados como The Race y Motorsport, la organización implementará cambios significativos antes de la primera fecha en Melbourne, el próximo 8 de marzo. El foco está puesto en dos variables críticas: el tiempo de espera en la parrilla y la configuración aerodinámica permitida hasta la Curva 1.
La eliminación del MGU-H (el componente que mantenía el turbo cargado) ha generado un problema técnico inesperado: los nuevos motores tardan mucho más en alcanzar las revoluciones óptimas para largar. Esto provocó situaciones de peligro en los tests, con autos que se quedaban "sofocados" mientras otros traccionaban con violencia.
Para solucionar esto, la FIA planea extender en cinco segundos el tiempo que los pilotos permanecen detenidos antes de la secuencia de luces rojas. Este lapso adicional, señalizado con paneles LED azules, permitirá a los conductores preparar el turbo utilizando solo el motor de combustión interna, ya que la potencia eléctrica recién se activa a partir de los 50 km/h.

Además, se establecerá una prohibición tajante: no se podrá utilizar el modo de baja resistencia aerodinámica (DRS o alerones abiertos) desde la largada hasta la primera curva. Todos los coches deberán partir con su configuración de máxima carga (alerones cerrados) para garantizar estabilidad y tracción, reduciendo el riesgo de pérdida de control en el pelotón.
Esta modificación de último momento ha generado consenso en la mayoría de los equipos, como confirmó Andrea Stella, director de McLaren. Sin embargo, hay una excepción: Ferrari. La escudería italiana había logrado interpretar mejor que nadie el reglamento original, consiguiendo largadas fulgurantes en los ensayos.
Desde Maranello argumentan que estos cambios truncan su desarrollo y nivelan artificialmente la competencia, quitándoles una ventaja legítima que habían conseguido mediante ingeniería.
Mientras los pilotos como Max Verstappen (dijo que "es Fórmula E con esteroides") y Lewis Hamilton critican la complejidad de los nuevos autos, Stefano Domenicali, CEO de la F1, salió a poner paños fríos.
"No entiendo a qué viene tanto pánico. Habrá carreras increíbles y mucha acción", declaró el directivo italiano, quien mantuvo reuniones privadas con el campeón del mundo para escuchar sus inquietudes. Domenicali aseguró que la categoría siempre ha sabido adaptarse a los cambios técnicos y que, si algo no funciona, se corregirá sobre la marcha.
La expectativa es máxima. Con un reglamento que se escribe casi en tiempo real y la incertidumbre sobre cómo reaccionarán los 20 autos en la primera largada oficial, el Gran Premio de Australia promete ser una carrera histórica.