Las elecciones municipales de este domingo en Mendoza se convirtieron en algo más que una renovación parcial de concejales. Para el gobernador Alfredo Cornejo, el turno electoral representa una oportunidad para revalidar su estrategia de acercamiento con La Libertad Avanza y medir la solidez del frente oficialista en un escenario marcado por el desgaste político y la baja participación esperada.
Los comicios alcanzan a los departamentos de Maipú, La Paz, Santa Rosa, Rivadavia, Luján de Cuyo y San Rafael, donde además se elegirá a los convencionales encargados de redactar una nueva Carta Orgánica municipal, eje de una fuerte controversia institucional.
En la gobernación mendocina insisten en bajarle el tono político a la elección y remarcan su carácter local. Sin embargo, puertas adentro reconocen que el resultado funcionará como una señal hacia 2027. La incorporación del PRO al armado Cambia Mendoza, alineado ahora con el oficialismo nacional, consolidó un esquema político que permitió a Cornejo fortalecer su vínculo con el presidente Javier Milei.
El departamento de Luján de Cuyo aparece como uno de los principales focos de atención tras la integración del intendente Esteban Allasino al frente oficialista ampliado. Allí el radicalismo apuesta a mostrar capacidad de expansión territorial mediante acuerdos con sectores libertarios y aliados tradicionales.
En paralelo, la figura del mandatario mendocino comenzó a proyectarse en la discusión nacional de la Unión Cívica Radical, donde distintos dirigentes ya lo mencionan como pieza clave en futuros armados electorales.
Del otro lado, el peronismo llega dividido. Las tensiones entre sectores alineados con La Cámpora y los intendentes territoriales derivaron en listas separadas en varios distritos, situación que podría favorecer al oficialismo provincial incluso en bastiones históricos.
El caso más sensible es San Rafael, gobernado desde hace más de dos décadas por el peronismo local vinculado a la familia Félix. Allí la disputa electoral se mezcla con el debate por la autonomía municipal, un reclamo histórico del sur provincial que busca mayor independencia administrativa respecto de la capital mendocina.
La elección de convencionales constituyentes avanzará pese a la intervención judicial que condicionó su aplicación. Un fallo de la Suprema Corte provincial habilitó la votación, pero estableció que la eventual Carta Orgánica solo podrá entrar en vigencia tras un referéndum previsto dentro de dos años, lo que generó críticas tanto dentro como fuera del sistema político.
Así, aunque no se definan cargos ejecutivos ni provinciales, Mendoza vuelve a funcionar como laboratorio político: una elección municipal atravesada por apatía social, tensiones internas opositoras y una alianza entre radicalismo y libertarios que busca consolidarse como modelo exportable al escenario nacional.