22/02/2026 - Edición Nº1111

Política

22 de febrero de 2007

"A marzo": la burla de Néstor Kirchner a Macri en 2007 que marcó a Cristina, el PRO y CABA

22/02/2026 | Mauricio Macri decidió jugar en CABA y postergó sus planes presidenciales en el 2007. Las chicanas de Néstor Kirchner llegaron rápidamente.



Hace exactamente 19 años, el cruce público entre Néstor Kirchner y Mauricio Macri durante el verano de 2007 reflejaba la postal más representativa del clima político previo a un año electoral decisivo.

Aquellas chicanas, cargadas de ironía y confrontación, anticiparon un escenario que terminaría reconfigurando el mapa del poder en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel nacional.

En ese momento, el entonces Presidente se involucró de lleno en la disputa porteña y eligió a Macri como blanco central de sus críticas, en medio de versiones sobre una posible candidatura presidencial del líder del PRO.

El desenlace posterior fue contundente: Macri ganó con amplitud el balotaje porteño frente a Daniel Filmus, mientras que Cristina Kirchner sucedió a su esposo en la Presidencia con un triunfo cómodo. Así, Macri y Elisa Carrió quedaron posicionados como las dos principales referencias opositoras, pese a mantener entonces una relación marcada por fuertes tensiones, que recién se saldarían años más tarde con la conformación de Cambiemos.

El “veranito” político de 2007

En febrero de 2007, Kirchner desplegó su estilo confrontativo durante un acto oficial y apuntó directamente contra Macri, a quien acusó de especular electoralmente. Con tono irónico, sostuvo que el dirigente “estaba estudiando para ser presidente y se fue a marzo”, y lo ubicó en lo que definió como “la derecha farandulística”.

El Presidente sugirió además que Macri carecía de coraje para competir en una elección nacional y que prefería refugiarse en la disputa porteña. “¿Cómo va a estar especulando a dónde gano? Acá va a perder como perdió en el 2003”, cuestionó, al recordar la derrota PRO frente a Aníbal Ibarra en ese año. Pronóstico fallido.

Las declaraciones fueron realizadas en el marco de un acto en la Casa Rosada, donde Kirchner también respaldó públicamente a su candidato en la Ciudad, Daniel Filmus, a quien presentó como garante de “cristalinidad” y gestión. También habló de "falta de coraje" y de "miedo" por parte de Macri. No se guardó ningún dardo.

La respuesta del macrismo

La réplica de Macri no tardó en llegar. A través de un comunicado, sostuvo que “la Ciudad no merece la intromisión del Ejecutivo nacional”.

Desde el entorno del líder del PRO, las críticas fueron aún más duras. Horacio Rodríguez Larreta habló de “campaña sucia”, mientras que Cristian Ritondo comparó el estilo presidencial con el del mandatario venezolano Hugo Chávez.

Junto a Macri también se expresó Ricardo López Murphy, quien compartía el armado opositor en la Ciudad, y desde el espacio se interpretaba que Kirchner buscaba empujar a Macri a una candidatura nacional para fragmentar el voto opositor.

La disputa por el escenario nacional

En aquellos meses, el propio Macri alimentaba las versiones sobre una eventual postulación presidencial. En entrevistas concedidas a medios como Página/12 y Clarín, admitía que evaluaba competir a nivel nacional, aunque postergaba la definición.

Desde el oficialismo, algunos funcionarios veían con buenos ojos ese escenario, al considerar que una polarización con Macri podía favorecer al kirchnerismo frente a otros posibles candidatos, como el ex ministro Roberto Lavagna.

En paralelo, Kirchner mostraba su respaldo a otros postulantes alineados con el Gobierno, como Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, en una estrategia de fuerte involucramiento presidencial en las campañas locales.

Un desenlace con impacto duradero

El tiempo terminó ordenando aquel escenario de alta confrontación. En junio de 2007, Macri se impuso con holgura en el balotaje porteño frente a Filmus y comenzó su recorrido como jefe de Gobierno. Meses después, Cristina Kirchner ganó las elecciones presidenciales y consolidó la continuidad del proyecto kirchnerista.

Al mismo tiempo, Carrió y Macri emergieron como las principales figuras de la oposición, aunque atravesados por diferencias ideológicas y estratégicas. Recién en 2015, esas tensiones derivarían en una alianza común que los llevaría al poder nacional. Néstor Kirchner erró por partida doble: Macri no solo llegó a la Jefatura de Gobierno, sino que ocho años después se sentaría en el sillón de Rivadavia.