La reacción violenta desatada tras la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación volvió a dejar en evidencia el patrón sistemático del narcotráfico en México: responder con terror cuando su estructura de poder es amenazada. Quema de vehículos, bloqueos carreteros y ataques en zonas urbanas no constituyen actos aislados, sino mecanismos deliberados de intimidación social. El objetivo es claro: paralizar ciudades y demostrar capacidad de daño.
Las imágenes de humo negro sobre avenidas y personas huyendo en medio del caos confirman que el narcotráfico opera bajo una lógica de guerra irregular. No se trata únicamente de tráfico de drogas, sino de control territorial mediante violencia estratégica. Cada acción busca enviar un mensaje tanto al Estado como a la población civil: el miedo es una herramienta política.
El CJNG, como otras organizaciones criminales, consolidó su expansión combinando capacidad financiera, armamento y propaganda. La espectacularización de la violencia —vehículos incendiados, bloqueos coordinados, ataques simultáneos— persigue un efecto multiplicador en redes sociales y medios digitales. La narrativa del caos fortalece su reputación interna y su capacidad de reclutamiento.
Sin embargo, esa demostración de fuerza también revela fragilidad. Cuando una organización responde con violencia indiscriminada ante la pérdida de un líder, evidencia dependencia estructural de figuras centralizadas. El terrorismo criminal no es señal de estabilidad, sino de crisis interna.
Alerta de seguridad – Operaciones de seguridad en curso – Misión Diplomática de los Estados Unidos en México (22 de febrero de 2026)
— Embajada de EE.UU. en México (@USEmbassyMEX) February 22, 2026
Febrero 22, 2026
Ubicaciones: Estado de Jalisco (incluidos Puerto Vallarta, Chapala y Guadalajara), Estado de Tamaulipas (incluidos Reynosa y… pic.twitter.com/VPpNcJWSiQ
La lucha contra el narcotráfico no puede reducirse a operativos puntuales. La desarticulación real exige inteligencia financiera, coordinación interestatal y políticas sostenidas que limiten el flujo de armas y recursos ilícitos. El desafío es doble: enfrentar la violencia inmediata y desmontar las redes económicas que la sostienen.
🚨 #ALERTA | Tensión en México: Reportan narcobloqueos, vehículos incendiados y ataques en Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Zacatecas, Colima y Oaxaca. La violencia del CJNG se desata tras reportes del presunto abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho". pic.twitter.com/isPnTr4Thf
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) February 22, 2026
La sociedad mexicana ha pagado durante décadas el costo humano de estas organizaciones. Cada bloqueo, cada incendio y cada disparo afectan a ciudadanos ajenos al conflicto criminal. Frente a ello, no cabe ambigüedad: el narcotráfico no es un actor político ni un fenómeno cultural romántico, sino una estructura de coerción que socava soberanía, desarrollo y vida civil. Combatirlo con firmeza institucional es una condición indispensable para recuperar estabilidad y legitimidad estatal.
🇲🇽‼️ | URGENTE — Evacuaciones en el Hospital Civil de Guadalajara ante la posible presencia de grupos armados asociados al Cártel Jalisco Nueva Generación. pic.twitter.com/5OyUerU5nP
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) February 22, 2026