23/02/2026 - Edición Nº1112

Internacionales

Corona en crisis

Noruega y su monarquía en crisis: el 60% que preocupa al rey Harald V

23/02/2026 | Una encuesta de la televisión pública reveló la mayor baja de apoyo en años mientras el entorno de la familia real enfrenta polémicas judiciales y cuestionamientos públicos.



Durante décadas, la monarquía de Noruega fue sinónimo de estabilidad, consenso y baja conflictividad. El rey Harald V, en el trono desde 1991, logró mantener un perfil institucional respetado incluso por sectores republicanos. Pero ese equilibrio comenzó a resquebrajarse.

Una encuesta difundida por la televisión pública NRK reveló que el apoyo a la monarquía cayó al 60%, diez puntos menos que un mes antes. Aunque sigue siendo mayoría, es el nivel más bajo registrado en años recientes. En Noruega, donde el respaldo históricamente rondaba cifras mucho más altas, el dato fue interpretado como una señal de alarma.

Otra medición, publicada por TV 2, mostró un clima todavía más crítico hacia el futuro de la institución: el 47,6% consideró que la princesa heredera no debería convertirse en reina, frente al 28,9% que opinó lo contrario. La discusión dejó de ser abstracta y pasó a centrarse en nombres propios.


La familia real noruega en retrato oficial: una institución tradicional que hoy enfrenta uno de sus momentos más sensibles.

La sombra internacional: documentos sobre Epstein

El primer golpe llegó desde fuera de Noruega. A comienzos de año, Estados Unidos difundió millones de páginas vinculadas a la causa del financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. En ese material apareció mencionado el nombre de la princesa heredera Mette-Marit.

No existe acusación penal en su contra. Sin embargo, el solo hecho de que su nombre figurara en documentos asociados a una de las mayores tramas de abuso y tráfico sexual de las últimas décadas bastó para abrir un debate incómodo. En una monarquía moderna, donde la legitimidad no depende del voto sino de la confianza pública, la reputación es el principal capital político.


El príncipe heredero Haakon junto a Mette-Marit durante una aparición pública en Oslo: la futura jefatura del Estado bajo fuerte escrutinio.

El frente interno: un juicio que golpea al entorno real

Mientras el impacto internacional todavía resonaba, otro caso concentró la atención nacional. Marius Borg Høiby, hijo de Mette Marit de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon, enfrenta un proceso judicial con 38 acusaciones, entre ellas cuatro por violación. El joven niega los cargos más graves.

Formalmente no integra la Casa Real ni cumple funciones institucionales. Pero en términos simbólicos, el caso toca el corazón de la futura jefatura del Estado. La exposición mediática y la gravedad de las denuncias intensificaron el escrutinio sobre la familia.


Marius Borg Høiby en un evento público: el proceso judicial que enfrenta impacta indirectamente en la imagen de la familia real.

Por qué esto es diferente a otras crisis

Las casas reales europeas han atravesado polémicas antes. Lo que distingue el caso noruego es la rapidez con la que se combinan factores: salud frágil del monarca, cuestionamientos al entorno inmediato de la futura reina y dudas sobre la transición generacional. Además, Noruega es una sociedad con altos estándares de igualdad y transparencia. Cuando surgen controversias que involucran privilegios, contactos internacionales sensibles o acusaciones penales graves, la tolerancia pública tiende a ser baja.

Por ahora, no hay un movimiento político fuerte que impulse un cambio de sistema. El 60% de apoyo indica que la mayoría todavía respalda la continuidad. Sin embargo, la tendencia preocupa: en instituciones simbólicas, las caídas abruptas pueden marcar un punto de inflexión.

La discusión que empieza a instalarse no es solo sobre personas, sino sobre el rol mismo de la monarquía en el siglo XXI. ¿Debe limitarse a un papel estrictamente ceremonial? ¿Necesita mayor transparencia? ¿O el desgaste actual es simplemente un momento crítico que se superará cuando cesen los escándalos?

Lo que parecía una institución intocable hoy enfrenta preguntas abiertas. Y en una monarquía constitucional como la noruega, donde la estabilidad siempre fue la norma, esa sola incertidumbre ya representa un cambio significativo.