24/02/2026 - Edición Nº1113

Internacionales

La heredera española

La formación que podría convertir a Leonor en una figura diplomática clave

24/02/2026 | Preparación militar, educación global y rol constitucional en un escenario internacional cada vez más complejo.



La preparación de la princesa Leonor de Borbón responde a una lógica institucional que va mucho más allá del protocolo. En el sistema constitucional español, la jefatura del Estado tiene un papel representativo pero estratégico, especialmente en política exterior. Por eso, la formación de la heredera combina tradición, disciplina militar y una adaptación progresiva a los desafíos contemporáneos.

Formación militar con fundamento institucional

Desde 2023 inició su instrucción en las Fuerzas Armadas, siguiendo el mismo recorrido que atravesó el rey Felipe VI antes de acceder al trono. Su paso por la Academia General Militar del Ejército de Tierra marcó el inicio de un ciclo que continuó en la Armada y que actualmente completa en la Academia General del Aire.


Acto de jura de bandera, uno de los momentos institucionales más simbólicos de su preparación castrense.

Esta preparación no es simbólica. La Constitución de 1978 establece que el monarca es el mando supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que el conocimiento directo de su estructura y funcionamiento forma parte de la legitimidad institucional del cargo. Más allá del entrenamiento técnico, el proceso fortalece su vínculo con una de las instituciones centrales del Estado y refuerza la continuidad entre generaciones.

Educación internacional y proyección exterior

Antes de comenzar su etapa castrense, Leonor cursó el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College, en Gales, una institución que reúne estudiantes de distintos continentes y promueve una mirada global. Esa experiencia consolidó su dominio del inglés y profundizó una formación multicultural clave para quien, en el futuro, deberá interactuar con líderes políticos, organismos multilaterales y casas reales en escenarios diversos.


La heredera cursó el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College, en Gales, en un entorno multicultural.

España ocupa una posición relevante dentro de la Unión Europea y mantiene lazos históricos profundos con América Latina. En ese contexto, la figura del monarca cumple un rol diplomático relevante a través de visitas de Estado, participación en cumbres y construcción de vínculos institucionales que trascienden los cambios de gobierno. La preparación temprana de la heredera apunta a garantizar continuidad y estabilidad en esa representación.

Iberoamérica y el capital simbólico de la Corona

La relación con América Latina ha sido históricamente uno de los ejes de la política exterior española. Las Cumbres Iberoamericanas y los viajes oficiales forman parte de una diplomacia de Estado en la que la Corona desempeña un papel de articulación simbólica.

La exposición progresiva de la heredera a actos institucionales y compromisos públicos no implica protagonismo inmediato, sino aprendizaje gradual. El objetivo es que, cuando deba asumir plenamente sus funciones, disponga de experiencia acumulada y redes institucionales consolidadas.

La era digital y el desafío de la desinformación

El escenario internacional actual no solo está marcado por tensiones geopolíticas, sino también por un nuevo frente: la circulación masiva de información manipulada mediante inteligencia artificial y el fenómeno de los llamados “deepfakes”.


Sus discursos públicos marcan una exposición gradual y controlada.

Las academias militares europeas han incorporado en sus programas contenidos vinculados a ciberseguridad, amenazas híbridas y desinformación, en línea con la evolución de los conflictos contemporáneos. España, como miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de la Unión Europea, forma parte de esa actualización doctrinaria. En ese marco, la formación castrense de la heredera incluye necesariamente una comprensión del entorno digital como espacio estratégico.

Para una futura jefa de Estado, la protección de la identidad institucional adquiere un valor central. En la era de las redes sociales, una imagen manipulada o un mensaje falso pueden viralizarse con rapidez y generar tensiones innecesarias. Sin necesidad de dramatizar el escenario, la política de comunicación controlada y exposición limitada que mantiene la Casa Real también puede leerse como una forma de adaptación a un ecosistema informativo altamente volátil.


La creciente exposición mediática obliga a las instituciones a extremar cuidados en el entorno digital.

Prepararse para un mundo fragmentado

El contexto global que enfrentará es más complejo que el de generaciones anteriores. La competencia entre potencias, los conflictos regionales, la transición energética y la digitalización reconfiguran permanentemente el tablero internacional. Frente a ese panorama, la combinación entre disciplina militar, educación internacional y aprendizaje institucional busca dotarla de herramientas para ejercer una diplomacia discreta pero efectiva.

Más que un plan espectacular, lo que se observa es una construcción paciente de preparación y legitimidad. La cuestión no es solo cuándo asumirá plenamente ese rol, sino cómo llegará a ejercerlo en un mundo donde la representación simbólica sigue siendo un activo estratégico.