La presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, comenzó a delinear el escenario político del próximo año legislativo y anticipó que el oficialismo podría ampliar su margen de maniobra en el Congreso a partir de una eventual fractura dentro del interbloque peronista.
En una entrevista televisiva, la exministra de Seguridad sostuvo que el Gobierno atraviesa un proceso de consolidación parlamentaria y puso en duda la unidad opositora. “Vamos a ver si son 28”, afirmó en referencia a los senadores de Unión por la Patria, al mencionar posibles movimientos internos que podrían modificar el equilibrio de fuerzas en la Cámara alta.
Según explicó, algunos legisladores peronistas ya acompañaron iniciativas del Ejecutivo, entre ellos Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés, quienes respaldaron el Presupuesto 2026, lo que en el oficialismo interpretan como una señal de distanciamiento respecto del kirchnerismo más duro.
En paralelo, Bullrich adelantó que uno de los ejes centrales del Gobierno será la reforma tributaria prevista para 2026, orientada —según indicó— a reducir el llamado “costo argentino” y simplificar el esquema impositivo nacional, provincial y municipal. En ese marco, cuestionó especialmente el impuesto a los Ingresos Brutos, al que definió como un mecanismo que financia al Estado pero desalienta la inversión y el empleo privado.
La senadora también planteó alternativas para avanzar en cambios fiscales pese a las limitaciones federales, entre ellas la posibilidad de implementar un IVA reducido a nivel nacional que luego pueda ser complementado por las provincias, generando competencia entre distritos para atraer inversiones y actividad económica.
Dentro del oficialismo interpretan que el nuevo escenario legislativo combina dos factores clave: mayor alineamiento interno tras los cambios políticos del último año y una oposición peronista atravesada por tensiones entre sectores provinciales y el liderazgo nacional. En ese contexto, la Casa Rosada apuesta a construir mayorías variables para aprobar reformas estructurales sin depender de acuerdos globales con todo el bloque opositor.
La discusión tributaria aparece así como el próximo gran test político del Gobierno de Javier Milei, no solo por su impacto económico sino por el reordenamiento que puede provocar en el mapa parlamentario. Si se confirma la fragmentación del peronismo en el Senado, el oficialismo podría avanzar con una agenda fiscal más ambiciosa y consolidar una nueva lógica de negociación basada en acuerdos provincia por provincia.