23/02/2026 - Edición Nº1112

Política

Lejos del quórum

La debacle del peronismo en el Senado: cómo cambió el bloque desde Alfonsín hasta Milei

23/02/2026 | El Senado era un bastión histórico del peronismo pero en la última década sufrió muchos reveses electorales y una creciente tensión interna.



Desde el regreso de la democracia, el bloque peronista en el Senado de la Nación Argentina ha sido uno de los principales factores de poder del sistema político.

Con distintos nombres, liderazgos y estrategias, el peronismo construyó en la Cámara alta una presencia casi permanente, que le permitió influir de manera decisiva en la gobernabilidad, aun cuando no ocupó la Presidencia.

Ahora se encuentra en uno de los momentos de mayor debilidad desde 1983, producto de elecciones legislativas más pobres y de la falta de conducción en el PJ, que agudiza la fragmentación peronista y el drenaje de dirigentes.

Carolina Moisés, Sandra Mariela Mendoza y Guillermo Andrada, que responden respectivamente a los gobernadores del PJ de Salta, Tucumán y Catamarca, abandonarían el interbloque “Popular” conducido por José Mayans. De esta manera, el interbloque peronista quedaría con 25 miembros: 21 del bloque Justicialista, dos de Convicción Federal y dos del Frente Cívico de Santiago del Estero. Javier Milei festeja y es un escenario que no debe desaprovechar.

1983–1989: reconstrucción tras la derrota (17–21 senadores)

Tras la derrota frente a Raúl Alfonsín, el Partido Justicialista inició un proceso de reorganización.

En el período 1983–1986, el peronismo contó con alrededor de 17 senadores sobre un total de 46. En ese momento, se elegían solo dos senadores por provincia. Luego, tras las elecciones legislativas de 1986, elevó su presencia a unos 21 integrantes.

Durante estos años, el bloque fue la principal fuerza opositora, con fuerte inserción provincial y capacidad para condicionar iniciativas clave del oficialismo radical, aunque sin mayoría propia.

1989–1999: hegemonía durante el menemismo (30–40 senadores)

La llegada de Carlos Menem inauguró una etapa de predominio casi absoluto del peronismo.

Entre 1989 y 1995, el bloque justicialista llegó a reunir entre 30 y 35 senadores. Tras la reforma constitucional de 1994 y la ampliación de la Cámara a 72 miembros, el PJ pasó a controlar cerca de 40 bancas.

En esta etapa, el Senado funcionó como un respaldo casi automático del Ejecutivo. La mayoría peronista permitió sancionar privatizaciones, reformas estructurales y tratados internacionales con escasa resistencia interna.

1999–2003: oposición fuerte en tiempos de crisis (38–41 senadores)

Con la llegada de la Alianza al poder en 1999, el peronismo volvió a la oposición, pero conservó una mayoría muy sólida.

Entre 1999 y 2001, el bloque justicialista mantuvo entre 38 y 41 senadores sobre 72, es decir, mayoría propia.

Durante el gobierno de Fernando de la Rúa, el Senado se convirtió en un espacio central de negociación y presión política. En la crisis de 2001, el peso del peronismo fue determinante en la transición institucional.

La etapa estuvo marcada por una creciente autonomía de los gobernadores y una fragmentación interna incipiente.

2003–2007: consolidación del Frente para la Victoria (38–42 senadores)

Con la llegada de Néstor Kirchner, el peronismo se reorganizó bajo el sello del Frente para la Victoria.

En este período, el bloque kirchnerista-peronista contó con entre 38 y 42 senadores, sumando aliados provinciales.

Si bien no todos respondían orgánicamente al kirchnerismo, el oficialismo logró articular mayorías estables para aprobar las principales leyes del período, apoyado en el respaldo de gobernadores. Fue el inicio de una etapa de centralización política desde la Casa Rosada.

2007–2015: apogeo kirchnerista con mayoría propia (40–43 senadores)

Durante los gobiernos de Cristina Kirchner, el Frente para la Victoria alcanzó su máxima fortaleza en el Senado.

Entre 2007 y 2013, el bloque osciló entre 40 y 43 senadores, consolidando una mayoría clara. Tras las elecciones de 2013, bajó levemente, pero se mantuvo en torno a los 37–39.

Esta etapa estuvo caracterizada por una fuerte disciplina partidaria. El Senado fue clave para aprobar leyes como la estatización de las AFJP e YPF.

A partir de 2013 comenzaron a evidenciarse tensiones con sectores peronistas no alineados, aunque sin romper la mayoría.

2015–2019: fragmentación en la oposición al macrismo (25–30 senadores)

Con la llegada de Mauricio Macri, el peronismo pasó nuevamente a la oposición. En diciembre de 2015, el bloque kirchnerista quedó con unos 25 senadores, mientras que otros 8 a 10 integraron bloques federales o dialoguistas.

En total, el peronismo ampliado sumaba cerca de 30 bancas, pero dividido en varios espacios: Frente para la Victoria, Bloque Justicialista, Argentina Federal y otros.

Esta fragmentación permitió al gobierno de Cambiemos negociar leyes clave con sectores peronistas no kirchneristas, especialmente ligados a gobernadores.

2019–2023: reunificación bajo el Frente de Todos (35–41 senadores)

Con la llegada de Alberto Fernández, el peronismo se reunificó en el Frente de Todos. Entre 2019 y 2021, el bloque oficialista contó con alrededor de 41 senadores, recuperando la mayoría propia.

Tras las elecciones legislativas de 2021, bajó a unos 35–36 integrantes, perdiendo el quórum automático, aunque siguió siendo la primera minoría.

Esta etapa combinó cohesión formal con tensiones internas, especialmente entre el sector presidencial y el kirchnerismo.

Desde 2023: Unión por la Patria en un Senado equilibrado (32–34 senadores)

Con la llegada de Javier Milei al poder, el peronismo pasó a la oposición bajo el sello de Unión por la Patria.

Desde diciembre de 2023, el bloque contó con entre 32 y 34 senadores, según alineamientos coyunturales, pero la reciente elección del 2025 empeoró el panorama: al peronismo le costó hacer pie en casi todo el interior del país y se multiplicaron los reproches cruzados. Reproches que seguramente seguirán por un buen tiempo.